miércoles, 3 de agosto de 2011

Revista Sinécdoque Nº1 | Huevos revueltos con Foucault y un toque de pimienta zen (Escribe Verónica Cohen | Ilustra Pepe Lumpen)

HUEVOS REVUELTOS
CON FOUCAULT
Y UN TOQUE DE PIMIENTA ZEN
Escribe Verónica Cohen
Ilustra Pepe Lumpen

Cinco textos cuyo común denominador es mezclar el panoptismo con las escenas más cotidianas. Con abundancia de frases hechas, la idea es tratar de mirar desde otro ojo aquello que está mas cerca, aquello que se parece tanto a la comida. Esa mezcla entre necesidad y atragantarse. Con más contradicciones que aciertos, se filtran por momentos algunos toques de filosofía Zen, pastiches de un mundo por momentos postmoderno.

I.
Las nubes del tiempo
borraban cicatrices,
Juana lavaba la ropa de María.
El mar se hacía agua en su pollera,
botes pescadores rodeábanla,
allá a lo lejos
y hace mucho.
Mucho era lo que se peleaba
y la madre puta se sonreía a cada ola.

II.
María Esther objetivaba la reunión. Hay situaciones que requieren un cambio de punto de vista, una perspectiva diferente. Entonces las líneas se le redondeaban, y hacían formas elípticas que la hipnotizaban.
Absorta contestaba, las preguntas escritas en la currícula invisible. El olor a pollo le revolvía el estómago. Cuando te atacan retráete, decía Sun Tze. Ella ya no sabía como aplicar el arte de la guerra.
Hay momentos que requieren medidas extremas, se repetía. Y seguía en un mundo de arriba mirando a los de abajo, y cada vez entendía menos. Y ya estaba lavando los platos, con olor a pollo y a arroz quemado y alguien le alababa el tiramisú, que ella no recordaba haber hecho, pero sí era el suyo.
Entonces empezó a reír, no era una risa sarcástica, aunque el resto así lo pensara. Reía desde la nuca con dolor de cuello, reía con la garganta seca en saltos hiposos, reía porque no quedaba otra, reía porque esas sonrisas dibujadas en los demás eran de juguete y porque lo único verdadero era esa risa escandalosa, grotesca, fea, media de chancho.
Lo animal opuesto a esa sociabilidad asfixiante de las que todos se decían cómodos.
III.
De patologías y legislaciones

1. Bulímicamente,  sonreía ante el público, se atragantaba de ovaciones, se desfiguraba. Atrás del telón vomitaba, un sapo parecía, un ego caminando con el rabo entre las piernas, el disléxico social, el patológico, el sano.

2. Levantó una carpa frente a la Casa Rosada pidiendo el “derecho a la intimidad mental”, en un cartel blanco con letras fucsias. “Gay” le dijeron, los que no entendían o se hacían los sonsos. Salió en Crónica, pero nadie comprendía su reclamo. Pero las brujas se preocuparon y los voyeuristas se escondieron, porque sabían que si escuchaban a ese loco, la hoguera estaba cerca.

3. Harto de que sus tías le apretaran los cachetes fantaseaba con una ley que regulara los abrazos. De viejo, ya incapaz, deseaba una que los obligara.

IV.
Usar pijamas prestados es determinarse a sueños ajenos,
                                                          triste destino...
Miré un pájaro y quise ser ello.
                                                 La realidad se tiñe de ocres amorronados
Graffitis en el alma, en el cuerpo,
                                              graffitis de vidas pasadas que ocultan espectros.
Ruidos de cucarachas en noche de verano
                                 y una que otra pesadilla que rebota en espejos.

Pudo bancarse todo menos perder la inocencia,
       dejar de ver con prismas de colores
                   para descubrir matices de grises
                               y la comida podrida,
                                          encontrar muertos en placares y redescubrirlos en sueños.

“Libertad” está tan cargada de Revolución Francesa
                                           que su uso no puede dejar de ser paradójico.


V. 
Fluir

Fluir, ser río,
que los pies marquen caminos que solo ellos entienden
que la vida sea vida
y que solo exista el presente,
que haya pogos que no sean masas
y que cada uno encuentre a otros.
Que las pelucas rosas con rulitos llenen la 9 de Julio
más bicicletas azules, amarillas, plateadas, negras,
que haya más noches con dos lunas,
y que se mire el cielo todos los días.
Sentir cambios sin resistencias
y no ser “¿Quién se ha robado mi queso?”
más petits morts,
colores estridentes,
y pisar el piso como si fuera alfombra.


lunes, 1 de agosto de 2011

Revista Sinécdoque Nº1 | BIFO: “Ya no podemos hablar de un materialismo contemporáneo si no hablamos del carácter material de la dimensión afectiva”

   Entrevista a Bifo        

BIFO:

“Ya no podemos hablar de un materialismo contemporáneo si no hablamos del carácter material de la dimensión afectiva
Colectivo La Tribu / Rodrigo Tornero, Sebastián Vazquez, Diego Skliar.

Comentarios iniciales
Ejercicios de oxigenación, ventilación en las formas de pensar. Allanar nuestras propias opiniones y desordenar nuestras lecturas. Esa pareciera ser la incidencia y la actitud que deja Bifo Berardi al leerlo. Enseña a no ruborizarnos ante palabras tan permeables como felicidad, solidaridad, autonomía, libertad.  
Bifo expone la desintegración de las formas de vida “tradicionales”, nos habla del par felicidad/infelicidad, de la concepción del trabajo, de la comunicación y de la primacía de una percepción del tiempo. Conceptos todos que aturden y que se han vuelto descarnadamente imperdonables.  Los mismos que han dado lugar a un estado de irritante realidad, una anestesia que requiere de una anestesia aún más profunda logrando así enterrar el sueño de autonomía. Existe para este pensador, aún así, una posibilidad de plantar cara al capitalismo: se trata de formas de vida, de una nueva afectividad y un nuevo tipo de organización cognitiva. 
Su relato de época señala una nueva forma de alienación, aquella que apunta a la dimensión afectiva, psíquica. El capital conlleva modos de vida precarizadas. La competencia entre los sujetos, para Bifo, es la que lleva a la “imposibilidad de la amistad, de la solidaridad y, finalmente, de la felicidad y de un sentimiento de socialización real”. En condición de precariedad las relaciones humanas no son durables, la batalla entre individuos se hace irreversible, no hay ya comunidad posible sino mero individualismo, que así se revela como socialmente necesario. A éste diagnóstico, se opone una política posible: la de escindir la comunicación, el lenguaje y la afectividad del desarrollo y el avance del capital. Es urgente sustraer estos términos del carácter que les habilita el poder soberano. Lo que Bifo insinúa es que en el modo de vivir, se juega el vivir mismo. Pareciera ser que el poder legitima su accionar a través de una situación de peligro constante: la vida desamparada, abandonada. Ese sentido es el de la propia precariedad. Allí perdura el miedo y la angustia. La fuente de peligro permanente es la relación con el mundo en su conjunto, con el significado de la vida, una vida desnuda, que es la que se ha vuelto dominante. El suicidio, para Bifo, es un síntoma propio de nuestro tiempo.

Se trata, entonces, de crear formas de lo común que den a la vida una posibilidad, provista de forma, de ser potencia. Para Bifo la alternativa está en constituir una dimensión colectiva, nueva, “una condición de felicidad compartida”. Formas de vidas, vinculadas al compartir, orientadas a la idea de felicidad. Ahí donde se encarne el cuerpo con la palabra. Ahí donde se comprenda el intercambio comunicativo, como la materialización de los vínculos, como la comunicabilidad de la experiencia.

El artículo que a continuación presentamos, nace de una videoconferencia dada por Franco “Bifo” Berardi, desde su ciudad natal Bologna, para la tercera edición de Fábrica de Fallas: Festival de Cultura Libre, que organiza el Colectivo La Tribu1.


Según Bifo, “la palabra felicidad está al centro, al corazón de la historia de la política moderna, al punto que la constitución de los EEUU la considera como un derecho básico de los seres humanos, de los ciudadanos. Y cabe preguntarse, sobre todo, qué significa en las condiciones nuevas que vivimos en la época del semiocapitalismo. Si la palabra felicidad tiene un sentido, es especialmente sensible en la condición del semiocapital, que es también la condición de explotación del trabajo mental, del trabajo afectivo y de todas las formas de trabajo que pertenecen a la esfera de la afectividad”.
El pensamiento de Bifo lleva impreso una trayectoria y un andar político, esta condición signa la reflexión del autor, que no necesariamente lleva un recorrido lineal en su trabajo intelectual. Esto se trasluce en algunos cambios en sus referencias teóricas, entonces relata:
“Recuerdo cuando en un tiempo lejano, en los años 60, el marxismo escolástico consideraba necesario distinguir, separar, un nivel estructural, material de un  nivel superestructural: la cultura, la comunicación, el lenguaje, los afectos. Pero era una distinción muy abstracta, que tenía una significación histórica, vinculada a la época industrial, en la cual la explotación era esencialmente explotación del trabajo físico, del trabajo muscular. Nosotrxs, post industriales, que vivimos en un mundo en el cual la valorización capitalista se funda –básicamente- sobre la explotación del cerebro, de la comunicación y del trabajo semiótico, sabemos muy bien que no hay nada más estructural y materialista, que la afección, el lenguaje, la comunicación. Hoy es la comunicación la que produce los efectos de valorización del capital. Es la esfera en la cual se hace posible el intercambio financiero, el intercambio en la red de producción global. Ya no podemos hablar de un materialismo contemporáneo si no hablamos del carácter material de la dimensión afectiva, de la dimensión relacional, psíquica. La explotación capitalista hoy, se realiza primero en la explotación del lenguaje, del intercambio comunicativo. Y eso significa también que el sufrimiento, la dimensión subjetiva producida por la explotación, es primero una dimensión psíquica y afectiva. Es la nueva forma de alienación en nuestra época. En los ´50 y ´60, cuando Marcusse y Adorno hablaban de alienación, la cuestión central era: un trabajo continuo, la repetición infinita de las mismas acciones, de los mismos comportamientos, la infernal condición obrera del trabajo físico para toda la vida que mata a la vida misma, que mata la posibilidad de nuevas experiencias de libertad. Esta era la vieja explotación industrial. Pero hoy vivimos en una nueva condición de alienación, que produce directamente efectos de psicopatía, de sufrimiento a nivel mental. Yo creo que sería un error bastante estúpido desear el regreso a la época de la seguridad del trabajo para toda la vida. La vida no es un trabajo seguro o un trabajo precario. El problema es la liberación de la actividad desde la forma del trabajo. Trabajo no es una palabra natural. Es una forma específica de la actividad humana, de la relación entre el hombre, la mujer y la naturaleza. Es una forma específica de la actividad de comunicación entre seres humanos. Esta actividad puede vivirse en una condición de elección, de variación, de deseo, o puede ser aceptada como una maldición inevitable.
El problema de la felicidad es esencialmente un problema de desvinculización de la actividad de la forma determinada, histórica, capitalista, de trabajo. Este problema puede parecer simplemente filosófico, pero no lo es. Yo creo que si queremos hablar de felicidad e infelicidad en la esfera del semiocapitalismo tenemos que reflexionar sobre la relación entre amistad y competición en nuestra época. Es el problema crucial de los precarizados. ¿Qué significa trabajo precario, precariedad y precarización? Se trata de  una forma jurídica de relación entre el capitalista y el trabajador, pero no solo eso, no es solo una fragmentación de la relación jurídica, es algo más profundo. No es solo la persona jurídica que muta y se fragmenta en la precarización. Es la percepción misma del tiempo. El tiempo no nos pertenece, no pertenece al trabajador precario, no pertenece más a la persona. El tiempo se hace como una extensión infinita y fragmentaria al mismo tiempo, se hace alienante en la dimensión social del trabajo. El tiempo se convierte en una extensión, un océano, un mar, un desierto, en el cual el capital puede capturar fragmentos, fractales, células, de este tiempo que puede ser recombinado por el capital al interior del ciclo global de la valorización. Pero, ¿qué sucede desde el punto de vista subjetivo? El tiempo no nos pertenece y nuestra manera de vivir el tiempo y la relación se hace principalmente competitiva. Es la competencia entre los precarios lo que les impide crear una relación de amistad y de solidaridad. Yo creo que la principal debilidad del trabajo contemporáneo, especialmente del trabajo precario, está en la dificultad de crear relaciones durables, relaciones en las cuales la amistad sea más importante que la competencia. La guerra domina las relaciones entre los seres humanos en condiciones de precarización. Si queremos imaginar una felicidad posible, ese es el obstáculo. La felicidad es aquí el objeto de la acción, de la lucha, pero es también el sujeto que hace posible la solidaridad y la condición de convivencia, de compartir, de la comunidad y de la vida.
En este sentido, el trabajo precario no es solo una lástima, un problema, una contradicción, un sufrimiento, a nivel económico y social: ante todo es una imposibilidad de la amistad, de la solidaridad y, finalmente, de la felicidad y de un sentimiento de socialización real.
Ross Goldsen, una antropóloga americana, escribió hace muchos años una frase muy interesante: “Estamos creando una generación de seres humanos que aprenderán más palabras a través de máquinas que a través de su madre”.  Es un cambio antropológico y cognitivo, psicocognitivo, muy profundo. La afectividad y el lenguaje están vinculados de manera muy profunda, y si pensamos que el aprendizaje lingüístico, la educación lingüística, se hace cada vez más de manera mecánica, tenemos que imaginar que el problema mismo de la comprensión, no solo como comprensión verbal, sino también corpórea, también afectiva y psíquica, es y será problemática. Es aquí donde se posa el problema de la transformación política contemporánea. Al corazón de la solución posible está la cuestión del trabajo, por que si consideramos el lenguaje como un “médium” e instrumento de trabajo, estamos en una trampa. Trabajo es competencia, concurrencia, guerra entre los individuos. Si el lenguaje mismo, la afección misma, está vinculada al interior de la relación de trabajo, estamos perdidos. Tenemos que descubrir entonces la posibilidad de una dimensión lingüística que sea sustraída, liberada de la relación laboral y los ritmos que impone a nuestra vida intelectual y a nuestra vida psíquica.

La consistencia de la contradicción: La crisis europea

Lo que está pasando en Europa, en los últimos seis meses después de la crisis financiera griega, es la preparación de una tragedia. Una tragedia meticulosa, inevitable, obsesionada, paranoica. Una tragedia preparada por el capitalismo financiero, cómo lo hizo en los años 90 en la Argentina, con la devastación sistemática, consciente, de los recursos públicos y sociales y del común material e intelectual. Sin embargo, el colapso que se produjo en Argentina, pasa a ser poca cosa comparado con el colapso que se está preparando en Europa. ¿Qué sucedió en Europa? La clase financiera, que en las décadas pasadas se apropió progresivamente de la riqueza colectiva, invirtió los capitales financieros de manera extremadamente riesgosa. Al final se declaró en colapso y dijo “los bancos no pueden pagar la deuda acumulada, no pueden enfrentar los títulos tóxicos que circulan en las finanzas globales”. Así, especialmente los bancos alemanes, franceses e ingleses, quedan en una situación de extrema crisis. ¿Qué pasa en este momento? La comunidad, la sociedad, los obreros, los estudiantes, los maestros, todxs, son llamados a salvar los bancos. Tenemos que pagar porque hay que impedir la destrucción total del sistema financiero ¿Nosotrxs tenemos que pagar para eso? Ya pagamos en los 20 años precedentes y ahora tenemos que pagar una segunda vez, pero mucho más caro que la primera.
Hay una lucha que se está desarrollando en muchos países europeos. Antes fue en Grecia (abril, mayo de 2010). Una lucha desesperada, porque no había  posibilidad de enfrentar a las fuerzas del capital financiero europeo desde una situación marginal y pequeña como la de Grecia. Los estudiantes y los trabajadores  griegos fueron derrotados por la señora Merkel y por el gran capital financiero europeo. Pero Grecia era solo el comienzo: después vino la lucha en Francia. Sarkozy y el capitalismo financiero europeo quieren que los trabajadores franceses suban la edad de pensión a 65 años. Fueron obligados a aceptar una ley que los obliga a esperar 5 años más, a trabajar 5 años más. Hoy, los estudiantes en Italia y en Londres están manifestando contra los planes de destrucción de la escuela pública. Pero, ¿cuál es el horizonte común a estas luchas? El horizonte común es la alternativa entre la tristeza, la soledad, una situación de guerra cotidiana sin fin, o, del otro lado, una condición de felicidad compartida que puede reactivar las energías de libertad, de igualdad, de solidaridad en la dimensión europea.
¿Por qué tenemos que trabajar más? ¿Por qué tenemos que trabajar hasta los 65 años? ¿Por qué tenemos que trabajar en la noche, el sábado, el domingo? ¿Por qué hay un problema de competencia con India y China? Es una situación interesante cómo un obrero de India recibe 100 dólares al mes y un obrero alemán recibe 1500 dólares al mes, ¿Cómo se puede arreglar esta cuestión? ¿Esperamos que los obreros alemanes ganen 100 dólares? ¿O creamos una situación en la cual la homogeneización del salario planetario va a devenir en una conquista de civilidad, para que los obreros indios reciban lo mismo que los obreros alemanes? Pero, sobre todo, ¿para qué estamos trabajando? Nos dicen que tenemos que producir más automóviles, más máquinas Fiat, pero al mismo tiempo nos dicen que los automóviles producidos en los años pasados no se venden, no se pueden vender. El 40 % de los automóviles producidos están en los almacenes. Entonces, ¿por qué tenemos que producir más y ganar menos, cuando no hay demanda, cuando no hay dinero suficiente para comprar lo que está en los almacenes? Es una dirección totalmente loca, obsesionada. Es la obsesión del crecimiento de la producción, que nos ha conducido a una dimensión sin salida, en la cual producimos cada vez más y consumimos menos, porque el salario baja. Entonces el colapso va a reproducirse y el resultado de eso es un empobrecimiento evidente de la sociedad europea. Este empobrecimiento va a continuar y continuar, y cuando la masa de los trabajadores está empobrecida, se manifiesta el peligro de un racismo creciente: “La culpa es de los marroquíes, de los argelinos, de los rumanos, de los emigrantes que vienen aquí y toman nuestro trabajo”. Es la vieja historia del racismo que vuelve, la vieja historia del fascismo. Colapso económico y financiero, infelicidad masiva, fascismo: esa es la cadena que se está presentando en Europa hoy.
***
En un momento, uno de los participantes, que asistía a la videoconferencia, hizo referencia a un fragmento de La Generación Post Alfa, su último libro, editado en Argentina por Tinta Limón, donde se refiere al suicidio como estrategia posible de resistencia. Bifo aclaró:
“no se trata de pensar que el suicidio es una forma de acción expresiva o liberatoria, de ningún modo. Se trata más bien de un síntoma enorme en la época presente. Por ejemplo, vamos a China: la acción más significativa a nivel político, social, la acción definitiva que obligó a la dirección del Partido Comunista Chino a reconocer el problema obrero del salario, fue el suicidio de decenas y decenas de obreros en la fábrica Folkson, la fábrica más grande en el mundo. Otro caso, Francia: los obreros de Peugeot, de Telecom France, se matan en un número increíble. Hubo 143 suicidios en Telecom France en un año. También en Bologna: hace diez años los trabajadores del transporte urbano eran 3 mil. Hoy son mil doscientos. La mayoría fueron licenciados y en los últimos meses muchos se mataron, a causa del sufrimiento, del agotamiento psíquico producido por el trabajo del transporte. Pero también la acción terrorista, la acción de los integristas islámicos, tiene que ser considerada en su realidad psíquica, no en su imaginación teológica, o ideológica. Lo que me interesa no es Alá, lo que me interesa es lo que pasa en el psiquismo, en la afectividad de los jóvenes árabes que deciden matarse para exprimir una humillación profunda, un malestar profundo, que es producido por la globalización cultural, imaginaria y no solo económica. Ese es un síntoma gigantesco, no una forma de expresión. Pero si intentamos trabajar sobre este síntoma, tenemos que reconocer el problema de la esperanza. Esperanza es una palabra que no me gusta mucho, tiene demasiado sabor católico que no me pertenece. Yo prefiero hablar en términos materialistas, de posibilidad. Cuando nos preguntamos a propósito de una cuestión como el suicidio, tenemos que reflexionar sobre la posibilidad de una nueva dimensión colectiva, porque la dimensión colectiva tradicional no funciona más. La ciudad no existe, fue sustituida por la social network. Y la pregunta es cómo puede reconstituirse una dimensión de afectividad erótica, social, física, carnal, existencial y no solo informativa, en una época en la cual las personas se relacionan la mayoría de su tiempo de manera desencarnada, virtual.
La alternativa no es meramente política. Yo diría que es psico-cultural. Una alternativa que se funda sobre la conciencia de que no tenemos necesidad de todas las mercancías que nos obligan a producir, no tenemos necesidad de consumir individualmente, podemos crear redes de consumo colectivo, cómo pasó en Argentina en 2001, 2002. Tenemos que aprender el arte del compartir, el arte de la colectivización, porque ese es también el arte de la felicidad. Felicidad no significa nada trascendental. Significa, simplemente, como las aves en el cielo y como las flores en los campos, la capacidad de vivir nuestro tiempo, nuestra extensión temporal, de una manera que no sea obsesivamente orientada al consumo, a la productividad y a la competición. Esa es la felicidad posible hoy. Y esta felicidad no puede construirse más que en la lucha, que no tiene nada de retórico, que es simplemente la suspensión de una relación de dependencia, la conciencia del hecho que si el trabajo es precario, nosotros no necesitamos trabajo. Nosotros podemos crear redes de autoproducción, de autoconsumo, de consumo colectivo, y sobre todo, podemos crear formas de vida que no necesiten del hiperconsumismo actual. Estas formas necesitan de más tiempo que compartir, mucho más tiempo para vivir de manera libre. Yo no tengo mucha esperanza. No creo que en los próximos años la situación pueda ir pacíficamente hacia una liberación. Yo creo que nos esperan años de empobrecimiento, de violencia y sufrimiento. Pero también veo islas de autonomía, que son al mismo tiempo islas de compartir, islas de felicidad. Y estas islas se están movilizando. En Italia, en Inglaterra, es la primera vez en 40 años que esto pasa. En Londres, 50 mil estudiantes que ocupan los palacios de gobierno, los palacios del partido conservador, 50 mil estudiantes que ocupan la ciudad y la transforman en un lugar humano, un lugar de felicidad posible. Lo que está pasando en Londres, así como en otras ciudades europeas, no es una ola imprevista que va a regresar como llegó. Es el comienzo de un período nuevo de conflicto, de lucha, de reconstrucción de la posibilidad misma de la felicidad y de la vida colectiva.
El problema de la autoorganización es un problema político, pero no se puede solucionar con las viejas modalidades de acción y organización política. El trabajo cognitivo es esencialmente dispendio, erogación de energía nerviosa e inteligente, al interior de la red global de producción. Entonces no se puede pensar que hay un lugar donde hay poder y que tenemos que ocupar ese lugar. El poder está en todas las partes del mundo, está en nosotrxs, en nuestras cabezas, en nuestros cerebros. El poder es una forma de semiotización, de vinculación, de homologación epistémica, conceptual y psíquica que nos conecta, nos vincula y nos impulsa a producir plusvalía. ¿Qué significa entonces autoorganización del trabajo cognitivo? Significa romper la relación con la organización capitalista de la producción. Pero hay un segundo pasaje, que es el más importante: la reconexión del intelecto global, del intelecto general, con su cuerpo. La reconexión de la inteligencia colectiva con el cuerpo colectivo e individual. Eso significa, en primer lugar, la capacidad de volver a una condición física, carnalmente colectiva, de la acción comunicativa. Segundo problema: proponer, organizar una manera no mercantil de funcionamiento del cerebro colectivo. Eso significa claramente expropiación de la forma dominante del sistema de organización cognitiva.  Expropiación y reconstitución del fundamento de la universidad y de la red misma. Hay un combate que tenemos que recomenzar de cero, al interior de la red. La Web 2.0 es una potencia, pero es también una forma de alienación, porque la aceleración de la información produjo una condición de dependencia de los usuarios, que no son usuarios, sino también productores. Es la relación entre imagen y palabra, la relación de aceleración de la información a través de la imagen. La época You Tube es una época que nos da posibilidades nuevas, es verdad, pero al mismo tiempo, implica una aceleración de nuestra atención. La palabra no se puede entender, no se puede escuchar, no se puede reflexionar, no se puede elaborar, porque la palabra, el concepto, necesita tiempo. Y la sensualidad, la sensibilidad, el contacto, el erotismo, la palabra erótica, eso no puede acelerarse, no puede verificarse en condiciones de aceleración. Tiene que verificarse en condiciones de tiempo lento, de tiempo humano, de tiempo sensible. Hay un problema de multiplicación de la comunicación de red. Al interior del problema de la autoorganización del trabajo cognitivo, reconectar entonces el cuerpo y la palabra, juntar los cuerpos detrás de la dimensión electrónica.

Notas
1 Agradecemos el material brindado por el Colectivo La Tribu, pensado para el primer número de Sinécdoque.
2 En Inglés: Ultimate Reseau General-intellect (after) Europe


Sobre Franco “Bifo” Berardi
Bologna- Italia, 1949.
Escritor, filósofo y activista contemporáneo. Su línea de pensamiento reflexiona en torno al poder, los usos de los medios de comunicación y sus posibilidades alternativas. En 1970 se editó su primer libro, Contra el trabajo. En 1975 funda la revista A/traverso, una publicación histórica que supo dar aportes y reflexiones al campo de la autonomía.  Al año siguiente, crea Radio Alice, emisora autoproclamada como Mao dadaísta, una de las experiencias más inspiradoras para las prácticas de la comunicación alternativa y comunitaria a nivel mundial. Durante fines de la década de los 70, Bifo se exilia en Francia, donde compartió espacios de reflexión con pensadores de la talla de Michel Foucault y Félix Guattari, entre otros. Actualmente colabora en varias revistas y desarrolla el proyecto URGE2, plataforma virtual donde se asientan reflexiones y anotaciones vinculadas a los procesos de autonomía y la necesidad
 –urgente- de un conocimiento y una sensibilidad contra el avance del capital.

viernes, 29 de julio de 2011

Revista Sinécdoque Nº1 | "El cuerpo de las palabras" (Escribe Emilia Cortina)

Lenguaje/Language/Linguagem

EL CUERPO DE LAS PALABRAS
Escribe Emilia Cortina

“Le langage est une peau: je frotte mon langage contre l’autre. C’est comme si j’avais des mots en guise de doigts, ou des doigts au bout de mes mots. Mon langage tremble de désir.”

“A linguagem é uma pele: esfrego minha linguagem no outro. É como se eu tivesse palavras em vez de dedos, ou dedos na ponta das palavras. Minha linguagem treme de desejo.”

“Language is a skin: I rub my language against the other. It is as if I had words instead of fingers, or fingers at the tip of my words.
My language trembles with desire.”

“El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo.”

Roland Barthes, “Fragmentos de un discurso amoroso”

Las palabras tienen algo mágico, dibujan y atraviesan los objetos, los crean al darles nombre. Nombrar y crear; es que en algún punto, las cosas existen por el sólo hecho de que podamos darles nombre, y si es así, es la lengua la que traza las fronteras de nuestro mundo, es la que dibuja el límite dentro del cual se desenvuelve nuestra experiencia. Nombrar, crear, limitar.
A veces, aprendiendo una lengua extranjera, tenemos la posibilidad de atisbar esto por un momento; encontramos que de golpe una palabra ajena, foránea; perfila, inventa, en un mismo movimiento, una sensación, un elemento que hasta ese momento nunca habíamos podido poner en palabras. O al contrario, encontramos que aquello que buscamos capturar con el lenguaje ha quedado por fuera de las fronteras de ese nuevo idioma. ¿De qué manera nos limita y qué puertas abre el internarse en los caminos de una nueva lengua?
Nos inscribimos en un curso de idiomas, imaginando vagamente que allí adquiriremos una destreza instrumental, como quien aprende a sumar o a separar en sílabas, que nos apropiaremos de una herramienta como cualquier otra. Nuestra, nuestra, a nuestro servicio. No entendemos, no alcanzamos a imaginar el poder de las palabras, es que, quizás, es imposible servirse de ellas, nos trascienden, nos atraviesan, nos impregnan de otros mundos y otras tierras y otros ruidos y otras percepciones y otros, otros, otros. ¿Las palabras son nuestras?
Las palabras dibujan, localizan, demarcan, delimitan al mundo, pero lo hacen desde una perspectiva, desde una mirada que es local, que es de alguien, de un tiempo, un espacio, cierta gente. Y esa zona, sus climas, sus colores, sus sabores, su paisaje, su música penetran, se infiltran profundamente y de distintas maneras en los sonidos, la cadencia de un idioma. Cada lengua con su ritmo; el portugués, por ejemplo y sus vocales y vocales y ese shhhh, ese chhhh, como de lluvia (olha como a chuva cai e molha a folha aquí na telha, faz um som assim, assim1), con su nasalidad africana (feijão, melão, pinhão, mamão2), con sus s y z vibrantes, sus erres roncas (como a aranha arranha a rã?3).
Pero las palabras no son solamente sonidos, también hay escritura, intrincados dibujos en el papel, jeroglíficos con una lógica que aprendemos a descifrar y así leemos, descubrimos lo palpable y lo impalpable en esos signos a primera vista tan bobos. Y es que en el fondo, lo que hay en el aprendizaje de una lengua es siempre eso: pasar de escuchar un concierto de ruidos, o ver dibujos enmarañados que miramos como quien mira un paisaje o, mejor, un raro insecto, a encontrar sentidos. Aprender un idioma es aprender a desenredar sentidos engarzados en esos dibujos y sonidos, a interpretar esas palabras que le dan sentido a un mundo que nos da sentido.
Pero el sentido emerge desde alguna parte. Una tierra, una cultura que habla y es hablada con palabras. Unas palabras que hablan a través del tamiz de una cultura y una tierra.
A saudade brasileira, por ejemplo, es según un diccionario español-portugués, nostalgia o añoranza, lembrança nostálgica e, ao mesmo tempo, suave, de pessoas ou coisas distantes ou extintas4. Pero no, nuestra nostalgia tiene gusto a tango o a tarde de lluvia, nuestra nostalgia es triste y de bandoneón, la saudade brasileira es otra cosa. O samba é pai do prazer, o samba é filho da dor5, a saudade se canta, pero con alegría y en esa transformación del dolor en placer (o grande poder transformador6), a saudade definitivamente no es nostalgia, sino alguna otra cosa que no hay cómo circunscribir en castellano. Las palabras y sus límites.
El inglés, por su parte sufre (o goza) de una fijación por las onomatopeyas, las palabras imitan constantemente sonidos del mundo real y concreto. The phone rings, the cars crash, a knock at the door, a slap in the face, to boo, to crack, to clap, to spank, to bang, to splash, to squeezze, to cough7 (en el fondo es tan common sense, so English8). Por detrás de esto, una forma (otra) de relacionarse con las cosas y en el mundo. Porque cough (caf- caf) y tos, aunque en principio hagan referencia a la misma cosa, no son exactamente lo mismo (¿habrá alguna diferencia entre las toses europeas y las nuestras?).
Pero creo que es en el terreno de las expresiones idiomáticas donde más se hacen presentes estas diferencias culturales, climáticas y hasta alimentarias. Si algo no nos interesa, en inglés diremos ‘it’s not my cup of tea’9. Um brasileiro10, en cambio, afirmará ‘não é minha praia’11. El portugués se tiñe de monos, ananás, bananas, mar y playas. Se fala então12 de embananar13; cada macaco no seu galho14; descascar o abacaxi15; boca de siri16; filho de peixe, peixinho é17. Inglaterra y su cambiante clima, de lluvia y de niebla generan resonancias muy distintas: rain or shine18, to rain cats and dogs19, as right as rain20, the foggiest idea21, to be in a fog22, it never rains but it pours,23 to rain on someone’s parade24, to take a rain check25, to save something for a rainy day26 or to feel under the weather27.
La esfera de los sentimientos es especialmente interesante. Una canción de amor, traducida de un idioma a otro, ya no es la misma. Y es que las palabras, al hablar de los sentimientos, se ven contaminadas, como nunca, por imágenes, aromas, experiencias, recuerdos, deseos y suenan especialmente íntimas. Las que nos llegan desde otras tierras traen nuevos ecos, no nos relacionamos con ellas de la misma manera que con su equivalente en castellano, profundamente imbricado en nuestra historia personal. Así ocurre que, a veces, las frases de amor en otro idioma parecen más reales o distantes del lugar común, quizás al ser menos familiares, más lejanas. O puede que sea una cuestión fonética, sonora; la forma atraviesa siempre al contenido.
Las palabras y los sentimientos se entremezclan, se confunden (¿hasta dónde un sentimiento es tal antes de ser modelado en el discurso?) y este proceso no deja, no puede dejar de lado una dimensión corporal, orgánica. Entretanto, el lenguaje, como mediador en nuestro contacto con el mundo y con los otros, nos recubre, es una piel, y tiene como ella, implicaciones mucho más íntimas. No olvidemos que el contacto piel a piel, aunque en principio superficial, tiene efectos en lo más profundo de nuestro ser. Las palabras, el cuerpo, las emociones en el fondo no son algo tan distinto.
Aprender un idioma tiene algo de viaje, y es que se hace necesario, imprescindible, empezar a mirar el mundo desde otro lugar, poner en juego nuestra subjetividad, nuestra percepción. Para hacer propio lo ajeno, a veces no hay más opción que convertirse en Otro. Disfrazarse por un momento de argentino, de English, brasileiro, aprender a vincularnos con el mundo como si lo fuésemos, es vivir de viaje, entre dos mundos (o tres, o cuatro). Con años de estudio, de a poco, tomamos conciencia de que el intento de apropiarse de un idioma nunca es completo, se vive ensayando. Tratar de captar los sonidos y un determinado ritmo al hablar, adueñarse de nuevos sentidos, de palabras que nacieron para dar cuenta de ciertos objetos en ciertos espacios, que no son nuestros, dejarlos enraizar a fuerza de leer, de escribir. Extrañarnos frente a la distancia (¿as safe as houses28? ¿as pretty as a picture29?). Y sentir, en carne propia, que, cuando se trata de distintos idiomas, aún hablar de lo mismo usando equivalencias técnicamente aceptadas por el diccionario, nunca es igual.

Notas
1 “Mira como cae la lluvia y moja la hoja aquí en la teja, hace un  sonido así, así.” Fragmento de la canción Chuva no brejo (que podría traducirse como Lluvia en el pantano o en la plantación de arroz), compuesta por Morães Moreira.
2 En el orden en que aparecen, las palabras significan: poroto, melón, piñón, melón. El sonido ão, que todas estas palabras contienen, es nasal en portugués.
3 “¿Cómo araña la araña a la rana?”. Fragmento de un trabalenguas brasileño.
4 “Recuerdo nostálgico y, al mismo tiempo, suave de personas o cosas distantes o extintas” Fragmento de la definición de Saudade que proporciona el Nuevo Diccionario Electrónico Aurélio Versión 5.0 (2004)
5 “El samba es padre del placer, el samba es hijo del dolor”. Fragmento de la canción Desde que o samba é samba, compuesta por Caetano Veloso.  
6 “El gran poder transformador”. Fragmento de la canción Desde que o samba é samba, compuesta por Caetano Veloso.  
7 En el orden en que aparecen, las palabras significan: el teléfono suena; los autos chocan;  un golpe en la puerta; una bofetada en el rostro;  abuchear; agrietar/cascar; aplaudir; palmear (en las nalgas); golpear (especialmente puertas, dar portazos); salpicar o chapotear; exprimir; toser. 
8 “Tan de sentido común, tan inglés.”
9 “No es mi taza de té”
10 “Un brasileño”
11 “No es mi playa.”
12 “Se habla entonces de…”
13 “Confundir”
14 Literalmente, “Cada mono a su rama”. Este proverbio da a entender que cada persona debe ocuparse de sus propios asuntos (y no de los de los demás).
15 “Pelar el ananá”.  Resolver un problema muy serio o complejo.
16 “Boca de cangrejo”. Mantener la boca cerrada.
17 “El hijo del pez es un pececito”. Proverbio, da cuenta de que los hijos suelen parecerse a sus padres.
18 “Llueva o haya sol”. La expresión se usa para indicar que, no importa qué suceda, cierta acción se llevará de todos modos a cabo.
19 “Llueven perros y gatos”. Empleada para hacer referencia a una fuerte lluvia.
20 “Tan bueno/bien como la lluvia”. Estar  perfectamente bien o como nuevo.
21 “(Ni) una idea neblinosa”. Empleada para expresar que no se tiene ni la más mínima idea sobre determinado asunto.
22 “Estar en la niebla”. Estar confundido o distraído, sin prestar atención a lo que ocurre alrededor.
23 “Cuando llueve, diluvia”. El proverbio da a entender que las desgracias nunca llegan solas.
24 “Llover en el desfile (de una persona)”. Arruinar una ilusión, fantasía o momento largamente esperado.
25 “Conservar un ticket en caso de que algo sea pospuesto por lluvias”. La expresión se emplea al rechazar un ofrecimiento, para indicar que se lo quiere dejar para una ocasión mejor.
26 “Guardar alguna cosa para un día lluvioso”.  El significado es equivalente a la expresión anterior.
27 “Sentirse por debajo del clima”. Estar enfermo.
28 “Tan seguro como las casas.” Muy seguro, cuidadosamente protegido.
29 “Tan bonito como una pintura”. Muy bonito.









jueves, 28 de julio de 2011

Invitación | Cartas de Lectores y respuestas a artículos de Revista Sinécdoque #01

INVITACIÓN AL ENVÍO DE CARTAS DE LECTORES Y RESPUESTAS A ARTÍCULOS DE REVISTA SINÉCDOQUE #01.


            Una de las ideas sobre las que giraba el número 1 de la Revista Sinécdoque era la de sumergirse en debates abiertos -o colaborar para su apertura- desde lo académico y lo ficcional. Una de las opciones para fomentar que la Revista no termine sólo en la tinta y el papel impreso, en el tiempo-lectura que insume a quienes la leyeron, es invitar a les que leen a que escriban. Retomar una -algo abandonada- tradición de polémica epistolar que vendría a robustecer los debates de los que queremos participar.
            Desde ya, la respuesta a un artículo publicado en el primer número nuestra Revista (que se puede consultar en versión digital en este link: http://cor.to/sinecdoque1PDF ) puede asumir múltiples géneros pero decidimos ofrecer dos opciones para ello:

1. Responder a un artículo mediante una carta de lectores o una polémica en función del artículo de manera breve. Para ellas, las normas de presentación son similares a las consignadas para los artículos ( http://cor.to/manualdeestilo ) pero la extensión, en primer término, está restringida a 2 páginas.
2. Responder a un artículo de la Revista, con otro artículo académico o ensayo. En ese caso las normas de presentación son exactamente las mismas a las consignadas para los artículos ( http://cor.to/manualdeestilo ) que establecimos en la convocatoria vigente para el número 2 ( http://cor.to/convocatoriaN2 ).

En ambos casos, para considerarlas de cara al número 2 de la revista les solicitamos que envíen las mismas hasta el 11 de agosto de 2011, inclusive, fecha vigente para la convocatoria. En caso de que lleguen con posterioridad a esa fecha quedarán en consideración para ulteriores ediciones de la Revista.

Saludos,