lunes, 25 de julio de 2011

Revista Sinécdoque Nº1 | "El gaitero de Paternal" (Escribe Santiago Mazzuchini)

EL GAITERO
DE PATERNAL
Escribe Santiago Mazzuchini

Le voy a contar oficial, al gaitero lo conocí en la pensión. Era un lugar piola, lleno de minas solteronas. Uno de esos caserones con el techo alto y hecho mierda por la humedad. Apenas uno entraba, caminaba por un pasillito y se metía en un patio enorme, casi tan grande como el Fantástico bailable. Las piezas eran chicas, pero estaban bien, total yo sólo estaba de paso. Me quedaba a unas quince cuadras de la casa de ella. Lo de Norma ya era definitivo, sabía que no iba a volver conmigo, pero por lo menos iba a  tenerla cerca. Ya estaba enterado de que andaba con otro. Quería verle la cara a ese hijo de puta, agarrarlo con las manos en la masa antes de juntar plata para irme del barrio.

Cuando lo vi al gaitero me sorprendió, esperaba a uno de esos aputazados que usa pollera y esas cosas, pero no, era un hippie nomás. Más joven que yo, usaba un jean gastado, una camisa de gitano (tenía un armario lleno de esas) y alpargatas azules. Yo había pedido que me hicieran una cama en la pieza de él, así que fuimos compañeros de habitación. La primera noche, ni ruido hacía, el flaco era como un fiambre. Si le preguntaba algo me contestaba con un sí o un no. No sabía si era así en serio o tenía cola de paja el tipo, igual era raro, nadie me conocía y no se podía enterar qué andaba buscándolo a él. A medida que pasaron los días, a veces teníamos alguna conversación sobre si estaba caluroso o hacía frío y todas esas boludeces que las personas hablan cuando no saben bien qué carajo decir. Cuando nos íbamos a dormir yo me quedaba mirándolo en la oscuridad, me sorprendía que casi siempre tenía los ojos abiertos, como mirando el techo. No sé si ese hombre alguna vez pegó un ojo. Día por medio, me levantaba a la mañana y lo veía sentado limpiando la gaita mientras se tomaba un mate cocido y comía un pedazo de pan. Parecía una figurita repetida, la posición siempre igual, como un soldado paranoico de guardia, y me miraba con esos ojos que tenían derrames por todos lados. El dueño de la pensión me contó que cuando todos nos íbamos con el diario bajo el brazo a buscar una changa, aprovechaba para tocar, porque a la noche a todos les rompía un poco las pelotas el ruido. “¿De qué vive el gaitero?”, le preguntaba a los muchachos de la pensión. “De las namis vive”, me respondían como fascinados, y yo pensaba en Norma de toque.

Salía a recorrer la capital para buscar laburo pero no me podía concentrar, caminaba y caminaba pensando en dónde estaba ella. La cosa es que al tipo se lo respetaba, y a mi me ponía loco no saber qué carajo podía tener ese hombre flacucho que andaba con un tufo a chivo insoportable y los pelos revueltos como si fuera un pajero. Siempre que volvía, ahí estaba, sentado en el patio hablando con el dueño de la pensión, con el instrumento ese encima y un sanguchito. Los domingos, entre birra y birra y al ritmo de unas cumbias se armaban altos bailes. A veces, cuando la cosa venía medio muerta, el dueño de la pensión le pedía al gaitero que tocara, porque ahí se venían todas las mujeres de Paternal. Había que renovar el plantel de minitas vio. ¡La cosa es que se cortaba la calle! Así se armaba el carnaval, al ritmo de las melodías locas del quía. Bueno, no sé si usted conoce el barrio oficial, pero eran unas fiestas conocidas por todos los vecinos. Cuando lo vi tocar por primera vez, ahí me di cuenta porqué se lo respetaba. Agarraba la gaita y apenas tocaba unas notas las minas se le iban al humo, parecía que estaban poseídas con el ritmo del gallego ese. A mi se me aceleraba el bombo y la rabia me carcomía el estómago. Pero como le decía, venían las minitas de todo el barrio a bailotear con él, hasta algunas se fueron a vivir a la pensión sólo para tenerlo al tipo más cerca. Cada tanto aparecía algún cornudo llorando por su ex mujer en la puerta de la pensión y lo teníamos que cagar un poco a trompadas. No le voy a negar que me sentía un poquito identificado con los tipos esos, pero que che le va cher, yo hacía la mía. Muchas de las loquitas se la pasaban en la pieza y de vez en cuando me movía alguna. El gaitero me estaba facilitando las cosas. Él se hacía respetar, pero me había sacado a la Norma, la más linda de todas. Lo que a mí me había costaba un perú, al tipo ni lo movía. Una vez hablamos del tema con los muchachos de la pensión. Les costaba largar cosas sobre el gaitero. Cuando hablaban de él se fijaban que no anduviera por el lugar escuchando. Pero ese día les tiré la lengua. “Para mí es la gaita” me dijo uno, “es como la historia del flautista de Hamelin, pero en vez de ratas con minitas”. A mi me pareció una pelotudez, la mala merca le estaba pegando duro a los muchachos. Después tuve que arrepentirme por pensar eso.   

Estuve unos días más déle a soportar los gritos, la gaita y la concha de la lora, hasta tenía que quedarme afuera de la pieza por sus orgías. Ya no me calentaban esas putas, la seguía extrañando. Ese día, el 30 de Abril, cumplíamos 15 años de casados. Así que me fui a la casa cebado. Llamé a la puerta con tanta fuerza que casi se la tiro abajo, pero la muy puta no estaba o no me había querido atender. Ya venía cansado de que no me hablara, de no saber en qué andaba, si seguía con él o capaz la tenía secuestrada, ya había empezado a maquinarme. Cuando me estaba yendo, empecé a sentir la melodía del gaitero en la cabeza. El corazón me empezó a latir como un bombo de nuevo, como ese día de la fiesta, y me fui corriendo hasta la pensión. Cuando llegué al patio, la música del gaitero ya no me retumbaba. Me acerqué hasta la puerta de la pieza, de ahí salía un olor a perfume muy fuerte, como el que usaba Norma. La luz estaba prendida y por la cortina vi la silueta de una mujer. Metí el ojo por la cerradura, él estaba sentado en la cama con sus patas flacas colgando, las movía como si fuera el Topo Gigio. Ella estaba arriba, le podía ver esa espalda hermosa que tenía tapando el cuerpito de mierda del gaitero, que se movía como un comuñe. Ella empezó a gritar como loca, lo cabalgaba con violencia, como en nuestros mejores momentos. La luz del velador le daba a la pieza un ambiente de telo y hacía brillar el colgante que le regalé para nuestro aniversario. Yo acariciaba el fierro que tenía metido en el lompa, con ganas de usarlo de una vez. En eso estaba cuando de golpe clavó su mirada justo donde estaba yo, tenía los ojos negros como una aceituna, casi no se le veía el blanco de los ojos. Ella se fue moviendo cada vez más lento, hasta que paró y miró para la puerta. Me estaba haciendo la escenita, sabía que yo estaba ahí espiando. Imagínese cómo estaba yo oficial, me da vergüenza decirle pero me puse a llorar un toque. Tenía una calentura que ni le cuento. Abrí la puerta de una patada. Norma pegó un salto de una cama a la otra y el gaitero se quedó clavado en el colchón. La miré y tenía los ojos negros. “Hijo de puta, la drogaste” le grité. Pero cuando me quise dar cuenta, ya tenía la gaita entre sus manos. Puso la boquilla en sus labios y empezó a tocar. Otra vez la melodía retumbándome, el corazón se me iba por la boca. Y en eso aparecieron las minitas de la pensión. Hasta la que limpiaba estaba, con un secador en la mano para rompérmelo en la cabeza. El gallego tocaba cada vez más rápido y en un pedo tenía como a diez putarracas en ronda, se movían rápido, meta a empujar y pegarme con todo lo que tenían a mano. Me miraban con esos ojos negros, parecía una película de terror. Yo no lo podía creer, un hippie pelotudo y un grupo de mujeres me estaban haciendo quedar como un gil. En la cama la veía a Norma sentada, sin hacer nada, como si estuviera en otra parte.  Saqué el fierro de mi bolsillo y le apunté directo al gaitero y ahí no me acuerdo más nada. Yo sé que no me va a creer oficial, pero le juro que yo le apunté a él. Cuando desperté al lado de Norma, las palpitaciones empezaron de nuevo. Enseguida supe que ella había dejado de respirar. 


domingo, 17 de julio de 2011

|| Revista Sinécdoque || Nº1 Completo, para leer en línea ||



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|| Revista Sinécdoque || Autores e Ilustradores del Nº1 ||

AUTORES

Sergio Alvez: (1979, Posadas, Misiones) El periodismo le salvó la vida a los veintipico (cualquier otro trabajo lo hubiese matado antes de tiempo), y hoy le sigue dando de comer. Pero escribe desde mucho antes, quizás desde los quince, época dorada donde no se había presentado la contaminante ambición de publicar, anhelo perverso que aún hoy lo atormenta. Supo plagiar sin éxito a numerosos autores consagrados, y ahora de a poco se anima a escribir sin el influjo de la imitación conciente.

Juan Martín Bregazzi: (1985, Ciudad de Buenos Aires) Estudiante de Ciencias de la Comunicación, UBA. A pesar de que el tiempo avanza con rapidez, las palabras que él escribe buscan detenerlo, o, al menos, suspenderlo por un rato. Desde hace muchos años mantiene una amistad con los monstruos de los destinos y los placeres (im)posibles. Estos monstruos aparecen con la escritura; son lo utópico, lo quimérico. Quieren ser. Intentan desprenderse de su prisión literaria y caer en la realidad. No siempre lo consiguen. Pero, a pesar de su deformidad inmaterial, allí están y revelan el lugar de las fantasías compartidas.

Verónica Cohen: (1986, Ciudad de Buenos Aires) Ignatia Amara.

Sofía Conti: (1986, General Lamadrid, Buenos Aires) Estudiante de Ciencias de la Comunicación. Un día se encontró con eso de la escritura y no pudo dejar de decir sobre lugares y cosas que le quedan un poco raros. Oscila entre la preganancia al pueblo y un sentimiento cosmopolita, entre las calles de tierra y la intermitencia de la capital.

Emilia Cortina: (1987, Ciudad de Buenos Aires) Estudiante de Ciencias de la Comunicación,  UBA. Dicen que en una de esas termina el año que viene. Fanática de los idiomas, íntima del Longman Dictionary of Contemporary English, lee cuanto y cuando puede, escribe cada tanto y, si está inspirada, agarra las lapiceras que se le caen al piso con los dedos de los pies.

Juan Di Loreto: (1979, Tres Arroyos, Buenos Aires)

Bárbara Duhau: (1989, Ciudad de Buenos Aires) Cuando vaya a París va a llevar flores a la tumba de Cortázar. No sabe jugar al truco ni al ajedrez. Se deslumbra con los detalles. Afirma que la vida sin gatos no es vida.

Gabriela Iriarte: (1990, Resistencia, Chaco) Socialismo o Barbarie

Nicolás Israel: (1987, Mar del Plata, Buenos Aires) Nocturno viajero incansable, caminador empedernido, académico y anti académico. A veces letras, a veces imagen, a veces panza arriba. Sol ombligo libre feliz feliz.

Juan Laxagueborde: (1984, Ciudad de Buenos Aires) Está terminando la carrera de sociología. Pertenece al espacio Cinco Mohos.

Sofía Luppino: (1986, Tres Arroyos, Buenos Aires) Feminista declarada o algo por el estilo. Cuerpo cyborg amante de las palabras esdrújulas y los gerundios

Santiago Mazzuchini: (1984, Villa Lugano, Ciudad de Buenos Aires) Estudiante de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, escritor y guitarrero en sus tiempos libres. Le gusta moverse entre la academia, la militancia y la escritura de ficción. Investiga sobre temas relacionados con la cultura, la violencia y la política. Dicen que es un escritor “fumado” y realista, lo que le parece una verdadera contradicción.

Laura Milano: (1984) En estos momentos recorre Europa.

María Eva Mira: (1986, Ciudad de Buenos Aires) Estudia Ciencias de la Comunicación en la UBA desde hace demasiado tiempo. No es peronista a pesar de su nombre, aunque el fenómeno la tiene fascinada. Desde que leyó Rayuela, necesita imperiosamente ir a Paris. Acomoda los zapatos antes de irse a dormir. Es de Boca. Riquelmista, sin concesiones.

Julián Mónaco: (1987, Ciudad de Buenos Aires) Se jacta de haber enemistado a los perros y los gatos. Su abuelo inventó los puntos suspensivos.

Pino Oroz: (1989, Bragado, Buenos Aires) Socialismo o Barbarie

Clara Paoletta: (1984, Mercedes, Provincia de Buenos Aires) Está dando los últimos pasos en la carrera de Comunicación, para así dejar de correr y empezar a explorar. Entiende al conocimiento como una mezcla masoquista entre placer y deseo, que nos transforma. Cree que al género(ssss) hay que leerlo de manera oblicua, voyante y mutante con el fin de desnaturalizar las construcciones genéricas en búsquda de nuevas expresiones liberadoras.

Alejandro Pisera: (1985, Ciudad de Buenos Aires) No importa quién  habla, dijo.

Federico Poore: (1985, Ciudad de Buenos Aires). Ex cronista político de Página/12. Actualmente colabora en diversos medios gráficos y escribe la tesina de #fsoc. Zizekista, fan del cine de David Lynch y militante por la abolición del campo VIP en recitales. Desde 2005 mantiene el blog Son tiempos difíciles para los soñadores (http://tiemposdificiles.com.ar)

Reina Rosko: (1982, Ciudad de Buenos Aires) Le han pedido que escriba unas palabras sobre sí misma. Debe confesar que le resulta sumamente complicado, quizás, hasta aburrido. Prefiere que la conozcan por lo que escribe, por lo que hace, que es su forma de conexión. Sostiene que esa es, sin duda, su mejor biografía.

Alfredo Viñas: (1984, San Isidro, Buenos Aires) Actualmente reside en Adrogué, en la zona sur de Buenos Aires. Publicó en diciembre de  2009 su primera obra poética Cementerio y ciudad, que ya cuenta con su segunda edición. Además forma parte de la revista Aquialla, dedicada a la poesía, el ensayo y narrativa breve.

ILUSTRADORES

Genghis: (1985, Flores, Ciudad de Buenos Aires) Varón antipatricarcal. Neocookista. Gramsciano. Hincha de Ferro. Escucha AM. Sostiene que dibujar es escribir con imágenes y que todo dibujo es político.

Pepe Lumpen: (1985, Resistencia, Chaco) Alérgico al psicoanálisis y a los picaportes. Figura en el Veraz.

Erica Oshiro: (1985, Ciudad de Buenos Aires) Proyecto de arquitecta. Toca el violín, habla japonés y sabe hacer dorayakis con miel.

Max Pérez Fallik: (1986, Ciudad de Buenos Aires) Descripción fragmentaria: dícese de un continuum espacio-temporal, no determinístico, pero sin dudas simpático. Polirrubro simbólico. Invoca irresistibles impulsos indefectiblemente idiotas. Lo seducen los prefijos, lo cautivan los postres. Antes tenía barba.

Jerónimo Tuñón: (1978, Ciudad de Buenos Aires) Tatuador. Padre de Juan Cruz, según él, lo mejor que hizo en su vida.

eme-dé: (1988, Tres Arroyos, Provincia de Bs. As.) Puto, trava, torta, trans. Forma colores en blanco y negro. Es el ilutrador de la portada de nuestro primer numero.

lunes, 11 de julio de 2011

|| Revista Sinécdoque || Convocatoria: artículos y ensayos para el Nro. 2

Revista Sinécdoque, convoca a formar parte de su número 2. 

Este nuevo proyecto editorial, que sacó su primer número en julio de este año, surge de la necesidad de un grupo de estudiantes de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de generar un espacio propicio para la enunciación, el debate y el intercambio de ideas y reflexiones acerca ese “campo” en el que participamos. Desde ya, y porque entendemos que la transdisciplinariedad nos permite miradas y perspectivas más ricas y complejas, invitamos a superar los limites institucionales que separan nuestras carreras y facultades.

Si te interesa participar en la SEGUNDA entrega de esta revista, podes hacerlo enviando tu articulo o ensayos a revistasinecdoque@gmail.com


También recibimos reseñas, cuentos o poemas en la misma dirección. 

En este link se pueden consultar 
las condiciones para la presentación de los artículos y ensayos.

Fecha límite de entrega: 11 de agosto (inclusive)
Fecha estimada de salida del segundo número: Octubre 2011 

Aclaración para aquellxs que quieran publicar: la revista cuenta con el registro de ISSN correspondiente. 

))) El primer número ya estan en la calle,
podes adquirirla escribiendo a revistasinecdoque@gmail.com (((


Desde ya, agradecemos la difusión de este mail.
No duden en escribirnos ante cualquier duda o consulta.
Y esperamos sus artículos... gracias! 

|| Revista Sinécdoque || Condiciones para la presentación de artículos y ensayos

Condiciones para la presentación de artículos para Revista Sinécdoque.


FORMATO DE PRESENTACIÓN DE ARTÍCULOS, ENSAYOS O RESEÑAS.
Título del trabajo
Nombre completo de las/los autoras/es.
E-mail/s
Tres palabras clave.

Formato del texto
Fuente y tamaño de letra: Georgia, tamaño 10
Interlineado: 1,5
Tamaño de página: A4
Notas: Los trabajos no deberán contener texto en notas al pie de página, pero sí notas al final del documento. Fuente Georgia, tamaño 9, interlineado sencillo. Deben ubicarse al final del artículo (antes de la Bibliografía) y no deben ser usadas como referencias bibliográficas sino como notas explicativas (ampliatorias, de remisión a otros textos/marcos conceptuales, etc.)
Bibliografia: Fuente Georgia, tamaño 9, interlineado a 1,25
Títulos y subtítulos: alineados a la izquierda y separados del texto por un espacio (1.5)
Comienzo de párrafo: con sangría de 1.5
Elementos gráficos: En el caso de utilizar  tablas, imágenes o gráficos, los mismos deberán ser enviados adjuntos (en formato obligatorio JPG o GIF, resolución 300 dpi).
No utilizar subrayados ni negritas en el cuerpo del texto.

Extensión: un mínimo de 6 páginas y un máximo de 12 (incluyendo bibliografía y notas al final).

Normas de citación y referencias bibliográficas
Citas dentro del artículo
Dentro del artículo, las citas se consignarán de la siguiente forma:
Apellido del autor o autora, año de publicación: página.

(Aimar, 2005:137).
Al final del artículo deberán incluirse las referencias bibliográficas listadas por orden alfabético. Sólo se debe incorporar en la bibliografía a los autores efectivamente citados en el artículo.

a) Libros
Apellido del autor, coma, inicial/es del nombre, punto, fecha entre paréntesis, dos puntos, título en letra cursiva, punto, lugar de edición, dos puntos, editorial, punto. Por ejemplo:

Arendt, H. (2005): La condición humana. Buenos Aires: Paidós.

- Si hay más de un autor deben indicarse todos. La inicial del nombre de pila del último autor debe anteceder al apellido. Por ejemplo:

Contursi, M. E. y F. Ferro (2000): La narración. Usos y teorías. Buenos Aires: Norma.

- Si el autor es un organismo o institución, para evitar la repetición, la referencia se señala al final con la palabra "autor". Por ejemplo:

Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo - INADI (2008): El disciplinamiento social de la sexualidad. Informe Federal sobre discriminación en los Códigos de Faltas y Contravencionales. Buenos Aires: Autor.

- Si una obra no ha sido publicada pero se conoce su pronta publicación, se escribe en lugar de la fecha la expresión "(en prensa)". Por ejemplo:

Rodríguez Rojo, M. (coord.) (en prensa): Actas del Simposio Internacional sobre Teoría Crítica e Investigación/Acción. Valladolid: Universidad de Valladolid.

b) Artículos de revistas y capítulos de libros
En este caso, lo que va en letra cursiva es el nombre de la revista o del libro. El título del artículo o capítulo debe ir entre comillas. En el caso de los artículos, se debe especificar el volumen de la revista y las páginas que ocupa el artículo separadas por un guión. Por ejemplo:

Lejeune, Ph. (1991): “El pacto autobiográfico”. Anthropos, 29, 47-62.
En el caso de los capítulos no se consignan las páginas que ocupa el capítulo, pero sí se debe aclarar si el autor del libro no es el mismo que el del capítulo y agregar al final el número del capítulo correspondiente. Por ejemplo:
Samaja, J. (1994): “El método dialéctico”. Introducción a la epistemología dialéctica. Buenos Aires: Ariel. Cap. 13.
Fairclough, N. (1998): “Propuestas para un nuevo programa de investigación del Análisis Crítico del discurso”. En Rojo L. M. y R. Whittaker (eds.): Poder-decir o el poder de los discursos. Madrid: Arrecife. Cap. 1.
c) Ponencias publicadas en actas o memorias de encuentros científicos
El título de la ponencia debe ir entre comillas, mientras que el nombre de las actas o memorias en la que fue publicada va en letra cursiva. Se deberá aclarar entre paréntesis el tipo de publicación, en el caso de que se trate de publicaciones en CD o en línea. En este último caso, deberá incluirse la dirección electrónica en la que está disponible el trabajo. Por ejemplo:
Claps, L. (2007): “Representaciones y discursos sobre la violencia presentes en la sociedad civil organizada: los casos de COFAVI y Madres del Dolor”. En Actas de las XI Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación, “Tramas de la comunicación en América Latina Contemporánea. Tensiones sociales, políticas y económicas”. Mendoza: Universidad Nacional de Mendoza (publicación en CD/disponible en línea en url).
d) Fuentes de Internet
Se debe mencionar el autor, título entre comillas, dirección Web, día, mes y año en que se efectuó la consulta. En caso de ser una revista debe utilizarse el citado equivalente a los artículos, agregando la dirección web.
e) Publicaciones del mismo autor del texto enviado para su evaluación
Para que la evaluación cumpla con el requisito de ser anónima, se debe reemplazar el apellido y nombre del autor por la palabra “Autor” en el caso de los textos citados que sean de autoría del autor del artículo enviado para su evaluación, tanto en la bibliografía como en las citas en el cuerpo del texto. Por ejemplo:
(Autor, 2006: 23)
Autor (2006): “Las fuentes de Internet”. La red de redes, 23, 34-45.
f) Orden
Las referencias bibliográficas deben presentarse ordenadas alfabéticamente por el nombre del autor, o primer autor en caso de que sean varios.
- Si un autor tiene varias obras se ordenarán por orden de aparición.
- Si de un mismo autor existen varias referencias de un mismo año se especificarán los años seguidos de un orden alfabético. Por ejemplo:

Freire, Paulo (1978a): Pedagogía del oprimido. Madrid: Siglo XXI.
Freire, Paulo (1978b): Pedagogía y acción liberadora. Madrid: Zero.

Envío de los artículos
Por correo electrónico a la dirección de la Revista: revistasinecdoque@gmail.com

martes, 28 de junio de 2011

|| Revista Sinécdoque || Nº1 / Editorial: "La parte por el todo"

. Editorial .
La parte por el todo

           El cuerpo de Sinécdoque es el cuerpo de les niñes: cuerpo disperso, infinidad de miembros y orificios, multiplicidad de cavidades. Fluidez. Cuerpo con límites difusos, opaco, sin los minuciosos contornos que devolverá, más tarde, el espejo.  Cuerpo que no puede decir “yo soy…” sin traicionarse, al menos, un poco. Tal vez, por eso, habrá que buscar sus razones más en una fiebre o en una palpitación que en un programa de trabajo. Más en la amistad que en una serie de objetivos. Aunque –digámoslo- sí, hubo una necesidad fundante: la de publicar nuestros textos y, al mismo tiempo, encontrarnos con los textos de otres compañeres de nuestra facultad; la de construir un espacio común, un colaboratorio, en el preciso momento en el que la conquista del tan ansiado Edificio Único traía como correlato –paradójicamente- el temor del desmembramiento, de perdernos, de no encontrarnos más.  Generar un espacio. Generación. También nos sentimos un poco eso: una generación. Es tentador pensar y decir que Sinécdoque se nos apareció, pero la estábamos buscando hace tiempo: la estábamos haciendo hace tiempo, como a tantas otras cosas.
            ¿Qué hay a lo largo de éstas páginas? No un objeto, no una disciplina, sino un territorio: una mirada, unos diálogos, unos encuentros, unas discusiones. Así pensamos lo comunicacional: como una perspectiva de intelección de los procesos sociales. Un territorio al que, a veces, queremos delimitarle prolijamente sus fronteras y, otras, huir de él desesperadamente. Estos textos son las ramas de un árbol que no aparece. De un árbol quemado o de un árbol que, quizás, nunca existió. Ésta parte no remite a un Todo homogéneo, sino más bien a una construcción polifónica que busca abrir las discusiones y hacerlas proliferar. Hay que animarse a vencer la densa arquitectura de especializaciones –y separaciones- que construye día a día la Academia.   

***

             Estos textos son –también- algunos de los fotogramas de una película que no sabemos cómo montar. Una película de la que no conocemos el principio, ni podemos, si quiera, aventurar un posible final. Porque ese final –que no es otra cosa que un sinfín de efectos-, no se juega, seguramente, en estas páginas, ni nos pertenece. Esa incertidumbre es la materia prima de ésta aventura, de éste viaje. La madera de otro barco que busca –como todos- cerrarse sobre sí mismo, pero que ya ha zarpado a lo irremediablemente infinito y azaroso del mar.   
            La forma-revista tiene algo de esa incertidumbre. Estos textos no siguen la solución de continuidad de la tradicional forma-libro. Tampoco la lógica de la “última entrada” de la forma-blog. Aquí no hay textos primeros ni textos últimos, no hay textos definitivos ni textos concluyentes. El lazo de todos estos textos es sólo situacional. Pueden probarse otros montajes… o, mejor, serán probados otros montajes.
En este territorio,  los cuentos y los poemas no son “segundos” respecto de los textos teóricos, ni deben ser leídos en clave de “ejemplos” o “ilustraciones literarias” de aquellos. La ficción, la poesía, los juegos del lenguaje, abren grietas en el horizonte de lo deseable y de lo posible, y poseen su propia y característica potencia para reconfigurar la experiencia, para disputar el sentido de lo dado, para ir abriendo el mundo-otro que queremos habitar. Crear otros mundos posibles es resistir. Crear es resistir. Crear es  sacudir lo que nos es entregado como una verdad inalterable. Crear es, también, hacer “oídos sordos” a las verdades efímeras de la insoportable “actualidad” que exaltan las noticias.
Coqueteando con la metonimia, Sinécdoque nos habla de producción, de creación, de aperturas. Pero no sólo eso: también nos habla de deseo. Nos habla, y por momentos nos grita, nos lleva a buscar interminablemente algo que, de hallarlo, se desvanecería ante nuestros ojos. Sin embargo lo buscamos, incesantemente, nos desplazamos por soportes, por palabras, por imágenes, tratando de que una parte -de ese todo-torbellino en el que estamos- aflore en esta revista.
Sinécdoque, entonces. Una parte de ese todo. Pero ante ese todo, el deseo de seguir buscando.


SNÉDQE


jueves, 9 de junio de 2011

|| Revista Sinécdoque || Adelanto Editorial + Venta Anticipada Nº1 ||



Revista Sinécdoque
Número 1. Junio 2011

Fragmento del Editorial: "¿Qué hay a lo largo de éstas páginas? No un objeto, no una disciplina, sino un territorio: una mirada, unos diálogos, unos encuentros, unas discusiones. Así pensamos lo comunicacional: como una perspectiva de intelección de los procesos sociales. Un territorio al que, a veces, queremos delimitarle prolijamente sus fronteras y, otras, huir de él desesperadamente. Estos textos son las ramas de un árbol que no aparece. De un árbol quemado o de un árbol que, quizás, nunca existió. Ésta parte no remite a un Todo homogéneo, sino más bien a una construcción polifónica que busca abrir las discusiones y hacerlas proliferar. Hay que animarse a vencer la densa arquitectura de especializaciones –y separaciones- que construye día a día la Academia".   

En este primer número: 
Entrevista: Bifo: “Ya no podemos hablar de un materialismo contemporáneo si no hablamos del carácter material de la dimensión afectiva” (por Colectivo La Tribu)
Artículos: “El cuerpo de las palabras” (por Emilia Cortina), “Pospornografía: El placer está en la fuga” (por Laura Milano y Clara Paoletta), “Postpornografía: debates internos. ¿Existe un porno para mujeres?” (por Sofía Luppino), “La inseguridad como horizonte de sentidos” (por Santiago Mazzuchini), “Hacia una inseguridad menor” (por Gabriela Iriarte y Pino Oroz), “Nombrar la muerte” (por Alejandro Pisera y Julián Mónaco), “Héctor Viel Temperley: El poeta que comulgaba en el mar” (por Juan Martín Bregazzi), “El ensamble policromático. Genio y figura de Editorial Mansalva” (por Juan Laxagueborde), “Las retenciones son confiscatorias” (por Federico Poore) y “El peronismo como mito” (por María Eva Mira).
Cuentos: “El gaitero de la Paternal” (por Santiago Mazzuchini), “Témpanos” (por Bárbara Duhau), “Fisura” (por Sergio Alvez), “Alternativas para el ocio” (por Nicolás Israel), “Sin música de fondo” (por Sofía Conti) y “Japi verdi Tuyu” (por Reina Rosko).
Poesía: “Huevos revueltos con Foucault y un toque de pimienta zen” (por Verónica Cohen) y “En algún lugar del monte” (por Alfredo Viñas)
Reseñas: “Brujas” de Sofía Luppino (por Julián Mónaco) y “La obstinación: sobre Peronismo de José Pablo Feinmann” (por Juan Di Loreto)

¿Cuáles son las modalidades de venta?
a. Venta anticipada del Primer Número. Con descuento, a $20.- (hasta el 17 de junio de 2011)
b. Suscripción. Abierta en forma permanente. Primeros tres números a $60.- 
c. Primer Número. Después del 17/6/11. Precio de Tapa: $25.-

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