miércoles, 19 de diciembre de 2012

Editorial: "Por la Parte y por el Todo"



Editorial                            .










POR LA PARTE 
Y POR EL TODO






Alvelo y Araujo, Pedro; Covatta, Fortunato; Damario, Edmundo Alberto; Melchiorre, Pedro; Nizzero, Gustavo Raúl; Sztarker, Norberto Daniel; Tortosa, Roberto Daniel; Utsumi, Alfredo; Valla, Juan José; Von Bernard, Hugo Teodoro; Balassa, Arturo Iván; Depino, Hector Alfredo; Guerri, Claudio Federico; Nejamkis, Nestor Hugo; Pernaut, Carlos; Petrilli, Francisco; Sordelli, Daniel Reinaldo; Allerand, Ruth Alicia; Berbeglia, Carlos Enrique; Delavault, Maria Elisa; Descalzo, Jose Andres; Dorador, Rosa Fanny; Foscaldi, Rosa; Gamerman, Rita Leonor; Garcia Mejuto, Maria; Graziano, Alberto Jose; Koltan, Marta Alicia; Ofner,  Irene Eva; Ravina,  Aurora Beatriz; Royo, Marta Beatriz; Sanguinetti, Horacio José; Valerga Araoz, Leonor; Abraham, Tomás; Amato, Susana Raquel; Arecha, María Irene; Armoza, Enrique Luis; Asti Vera, Carlos Arma; Aznar, Luis; Balmayor, Emilce del Rosario; Bernardis, Lidia Alicia; Cardoso, Mirta Elena; Contreras, María Elvira; Falconi, Alicia; Feldman, Paulina Judit; Fernández, Alberto José; Fraguas, Noemí; Freuler, María Cecilia; García Gomez, Andrés; Giglioti, Genaro Roberto; Gudelevicius, Horacio L.; Hasdeu, Pedro Tomás; Kogan, Hilda; Lens Fernández, José Luis; Leone, María Cristina; Liaudat de grasso, Silvia; Lucchini, María Cristina; Lupiañez, Rubén Darío; Marzorati, Zulema del Valle; Mazzitelli, Diego Oscar; Mejstel, Arturo Sergio; Miani, Mirta Beatriz; Nostro, María Ester; Panizza, Mabel Gladys; Perez del Cerro, Ana María; Pisapia, Jorge Alberto; Quesada Gauna, Jorge Luis; Rueda, Hugo Alberto; Santa Cruz, Ignacio Américo; Smoisman, Sara Lidia; Aczel, Maria Cristina; Am, Roberto Luis; Aznar, Luis; Barros, Celia Estela; Bekerman, Marta; Bengoechea, Elba; Blanco, Pilar Isabel; Bragulat, Jorge; Campero Trigo, Sara Rosa; Capdevila, Pablo Luis Domi; Capriglioni, Cayetano Carl; Cassullo, Eduardo Juan; Cernadas Millan, Jorge Hor; Cuppari, Rafaela; Di Blasi, Juan; Diaz Moreno, Manuel Avelin; Fernandez, Benjamin; Fernandez, Heriberto Horacio; Fernandez, Santiago Luis; Feudal, Oscar Enrique; Fucaracce, Jorge Raul; Gancberg, César Guillermo; García Diaz, Héctor Osvaldo; Garnica Hervas, Juan Ramón; Goncalves, Carlos Manuel; Gudelevicius, Horacio L.; Kliksberg, Bernardo; Lindemboim, Javier; Lombardero de Almeida, Ana; Lopez Uriburu Santos,Rica; Miani, Mirta Beatriz; Orellana Danaide, Rosa Del; Peralta, Jorge Alberto; Samowerskyj de Szafowal, M.; Sasso, Hugo Luis; Semeniuk, Olga; Sericano, Roberto Pablo; Slosse, Carlos Alberto; Socolsky, Cecilia Susana; Suarez, Rosa Clara; Tiberio, Julio Cesar; Torrera, Norberto; Vicario, Aldo Omar; Vicente, Miguel Angel; Voutto, Mirta Haydee; Clavero, Isabel Encarnación; Daniello, Antonio Guillermo; Falbo, Clyde Lucy; Gutiérrez, María Leonor; Juárez, Olga Noelia; Lorente, Mirta Yolanda; Madrid, Nuria; Melcer, Elsa; Mozzoni, María Cristina; Pellegrino, Martha Mabel; Rodriguez, Ana María; Ruiz, Reinaldo Carlos; Stumpo, Jorge Francisco; Valentini, Francisco Antonio; Valiño, Ana María; Visconti, José Osvaldo; Anzuola, María Teresa; Boido, Angel Guillermo; De Martino, Federico; Penna, Rosa Elena María; Ackerman, Mario Eduardo; Ameal, Oscar Lose; Bersten, Horacio Luis; Bono, Graciela Mirta; Calcaterra, Ruben Alberto; Cardini, Fernando; De Almeida, Lucia Raquel; Del Azar, Jorge Jesus  Anto; Demartini, Mario Alberto; Di Pietro, Alfredo; Lozada Emilio, Evaristo; Maldonado, Marta Susana; Montilla, Angela Julia; Mourelle, Maria Cristina; Negri, Héctor; Paz, Elsa Eloisa; Resnik, Mario Hector; Scaglione, Roco Dante; Travieso, Antonio Juan; Yarke, Maria Del Carmen; Zingman, Nydia Flora; Bustamante, Joanita Manuel; Pugliese, Mercedes Norma; Barbieri, Mirta; Burgos, María Cristina; Campastro, Alicia Beatriz; Canteros, Cavalcante Jorge; Caratini, Alicia Liliana; Chiaramonte, Jose Carlos; Codignotio, Jorge Osvaldo; Crogliano, Maria Eugenia; Eiros, Nélida; Ereño, Carlos Eduardo; Ferro, Roberto Augusto; Gaeta, Rodolfo Lujan; Gandulla, Bernardo; Garcia, Horacio; Gonzalez, Dora Elba Cristi; Gruner, Luis Eduardo; Jenkins, Jorge Enrique; Libonatti, Adriana; Lieberman, Dorotea Ines; Lucarelli, Elisa; Lucas, Marta Graciela; Lurati, Jorge Amando; Malbran, Silvia  Raquel; Martino, Ana Maria; Marzoratti, Zulema; Milletich, Vilma Maria; Murphy, Susana Beatriz; Narvaja, Elvira Beatriz; Navarro, Angel Miguel; Noya, Elsa Mabel; Nuñez, Silvia Ester; Oliveras, Maria Elena; Onetto, María; Porrati, Rosa; Rapalo, Maria Ester; Saldumbide, Vilma Gloria; Telesca, Ana Maria; Thisted, Jens Ariel; Zurutuza, Hugo Andres; Alvarez, Julio; Cabani, Ángel Mario; Cederbaum, Silvia; Console, Jorge Mario; De María, Gerónimo; Del Carril, Tomás Alberto; Del Val, Susana; Di Benedetto, Armando; Di Benedetto, Luis; Di Maio, Francisco Alberto; Dondi, Fernando José; Fariña, Oscar Ubaldo; Fulugonio, Juan Ramón; Guerrieri, Juan José; Hernando, Horacio; Jaimovich, Oscar; Kaneder, David; Lazzari, Antonio Pedro; Menkheind de Schmid, María; Muñiz, Lorenzo Alberto H.; Pérsico, Diego Luis; Plaza de Albornoz, Elsa E.; Rodeghiero, Ricardo Luis; Saubidet, Jorge Antonio; Alippi, Rosa María; Alonso, Guillermo Luis; Borda, Enri Santiago; Cabrini, Romulo Luis; Doño, Raquel; Fernandez, María Virginia; Itoiz, Maria Elina; Ubios, Angela Matilde; Aisenson, Diana Beatriz; Azcoaga, Juan Enrique; Carriolo, Virgilio Enzo; Cervone, Nelida Carmen; Chiapella, Alberto José; Corvalan, Alicia Nora; Cosentino, Juan Carlos; Elichiry, Nora Emilce; Franco, José Cesar; Garcia, Maria Julia; Leibovich, Nora Blanca; Mandet, Eduardo María; Mazzuca, Roberto Oscar; Passalacqua, Alicia Martha; Quiroga, Susana Estela; Rodulfo, Ricardo; Romero, Roberto Raul; Rovaletti, Maria Lucrecia; Saforcada, Enrique; Sauaya, Dulce; Segura, Enrique Teodoro; Slapak, Sara; Urribarri, Rodolfo; Zaldua, Graciela; Caubet, Amanda Beatriz; Izaguirre, Inés Lila; Pampillo, Gloria; sPucciarelli, Alfredo; Rapoport, Mario Daniel; Steimberg, Oscar Alfredo; Testa, Julio César; Vazeilles, José Gabriel; Vizer, Eduardo Andrés; Ferrari, María Rosa; Márquez, Adrián Gustavo; Di Ranni, Miguel Ángel; Fainstein, Héctor Natalio; Alayon, Norberto Ricardo; Aparicio, Susana Teresa; Archenti, Nélida Esther; Aurelio, Julio Frascisco A.; Bernetti, Jorge Luis; Bialakowsky, Alberto L.; Borón, Atilio Alberto; Campolongo, Carlos; Campriglioni, Cayetano C.; Cheresky, Isidoro; Cohen, Néstor; Di Gregorio, Jorge Adrián; Giarracca, Norma Aida; Isuani, Ernesto Aldo; Lodi-fe, María Delia; Medico, Homero Carlos; Meoni, Celia Elisa; Montauti, Elsa Elena; Novick, Marta Susana; Paley, Silvia; Panaia, Marta; Punte, Miguel Angel Manuel; Rabinovich, Leonardo; Spinosa, Julio Eduardo; Voloschin, Susana Clarisa; Brejov, Gregorio Daniel; Carfagnini, Julio César; Cyngiser, Alberto Mario; Fernandez Cirielli, Alicia; Gómez Blanco, Juan Carlos; Milich, Horacio Alberto; Perna, Roberto Luis; Scipioni, Hugo Luis.



Esta revista lleva el nombre de una figura retórica que expresa “la parte por el todo”. Más de 600 docentes están siendo cesanteados en todas las facultades de la Universidad de Buenos Aires. Arriba figuran algunos de sus nombres. Entendemos que las cesantías actúan como una sinécdoque, es decir, forman parte, justamente, de una política mucho más amplia que impulsa el Rectorado de la UBA y que nos toca todes, no solo a les docentes. Estamos en contra de las cesantías por múltiples razones: porque vulneran derechos laborales consagrados en la Ley 26.508, aprobada por el Congreso Nacional en 2009; porque forman parte de un ajuste programático que pesa sobre la UBA -y la educación pública en general- que incluye la vulneración de los derechos de miles de docentes condenados al “ad honorem”, la precarización general, la ausencia de concursos por  y para nuevos cargos, el desfinanciamiento de la investigación social; y porque, como estudiantes, no queremos formar parte de una mecánica salvaje de inserción en la carrera docente. Estamos en contra por la parte y por el todo que ella representa.


martes, 27 de noviembre de 2012

Puntos de venta de Sinécdoque #3


Los números 2 y 3 de Revista Sinécdoque ya se consiguen en:
  • Librería "Vivaldi" - Santiago del Estero 998 - Constitución (Esquina Carlos Calvo - en diagonal a la Facultad de Sociales de la UBA)
  • Pintarte Boutique - Av. Varela 1151, local 2. Flores, a tres cuadras de la estación "Varela" de la Línea E / De Lunes a viernes de 10 a 13 y 17 a 20 hs. ¡Atención! Es el único lugar en el que se consigue también el combo "Número 2 +Número 3" a $40! 
  • Librería "Páginas Libres" - Santiago del Estero 1112 (esquina Humberto Primo)
  • "Librería Virtual, Literatura Real" Delivery de Libros http://cor.to/librosparatodxs
  • Punto de Encuentro de Revistas Culturales - Corrientes 3307 (casi Agüero), Abasto, a 20 metros del shopping. 
  • Libreria "Biblos" - Puan 378 [A una cuadra de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA]
  • Librería Virtual "A cien metros de la orilla" 
  • MU. Punto de Encuentro - Hipolito Yrigoyen 1440, Congreso, Ciudad de Bs. As. 
El número 2 de Revista Sinécdoque todavía se consigue en:
  • Librería "Barrilete Libros"  - Condarco 90, Flores (A mts de la estación Flores del Sarmiento y a media cuadra de Rivadavia)
  • Espacio Moebius - Bulnes 658, Almago/Abasto [a pasos de Av. Corrientes]
  • Librería "La Libre" - Bolívar 646, San Telmo
  • Librería de Mujeres - Pasaje Rivarola 133 -altura Bmé. Mitre 1300-, Congreso.
  • Librería "Mil Grullas" - Malabia 1968, Palermo.
  • Bar Cultural Autogestionado "La Barbarie"  - Humberto Primo 1290 (esq. Santiago del Estero), Constitución, a pasitos dela Facultad de Sociales - UBA. 

Y además, podrás ir consultando los puntos de venta actualizados en nuestro blog: http://revistasinecdoque.blogspot.com

jueves, 15 de noviembre de 2012

Sumario del Número 3 de Revista Sinécdoque

Revista Sinécdoque 
Año 2 / Número 3 
Noviembre 2012

Sumario

EDITORIAL: "Por la parte y por el todo" pg. 3
Elizabeth Lerner. “Vos no (te) moriste, Santos” pg. 4
María Daniela Portas. “El juego de la comunidad” pg. 6
Diego H. Diaz. “Las luces” / “Muera Platón” / “Poema para un dia X” pg. 12
Sebastián Vázquez. “8 certezas portátiles acerca de la cultura libre” pg. 14
Ariana Atala. “Aguas (de interés científico)” pg. 16
Ariana Atala y Gino Cingolani. “Imaginar cuerpos azules: de cyborgs, avatars y alter-egos en Pandora” pg. 8
Santiago Mazzuchini. “Navidad con los Fernandez” pg. 21
EDUCACIÓN pg. 22
Natalia Jakubecki. “Una justificación (más) de la Historia de la Filosofía Medieval” pg. 23
D. Carballo, S. Casareto, C. Risiglione, M. Ruesta, L. Sánchez, C. Suárez, N. Ventieri, J. Wasinger. “¿Historiadores, para qué? Pensar la Historia como una construcción colectiva” pg. 27
Aldana Zuccala. “Enseñar filosofía” pg. 31
Wendy Sapoznikow. “Educar al aprendiz: Construcción discursiva de hegemonía y sistema educativo argentino (1945-1955)” pg. 35
Analía Fernández Fuks. “Soy un efecto” pg. 41
Pablo Vázquez. “Quiero comerme la política...” / “Si fuera presidente, renunciaría....” pg. 45
Natalia Vinelli. “Fotografía y memoria: La transición ordenada” pg. 46
Mariano Falzone. “Gianittesimal” pg. 50
Diálogos con Eduardo Grüner pg. 52
Pablo Echaniz. “Volver a Siracusa”pg. 59
Nicolas Israel. "Lola huye" pg. 60
ARTE Y COMILLAS pg. 62
Agustina Perez Rial y Noelia Bellucci. “La temporalidad, una noción clave para pensar el campo expandido del arte.Una reflexión sobre la obra de Eduardo Kac” pg. 63
Josefina Zuain. “Improvisación: aprehender el tiempo...” pg. 67
Lucía Abreu. “Performances desterritorializadas” pg. 70
Poncho Sampedro. “Te ordeno que seas espontáneo” pg. 73
Ayelen Rives. “Los rojos” / “Inundación” pg. 74
Sofia Conti. “Eso también es amor, ma” pg. 76
Sebastián Gombi. “1957: una sociedad escindida” pg. 77
Laura Fernández Cordero. “Aborto acontece: Reseña del libro La intemperie y lo intempestivo” pg. 82
Reina Rosko. “Biutiful” pg. 84
Escriben e Ilustran. pg. 86

SNÉDQE
Revista Sinécdoque

Mail: revistasinecdoque@gmail.com
TW: @revsinecdoque
FB: http://cor.to/revsinecdoque
Blog: http://revistasinecdoque.blogspot.com
G+: http://cor.to/revsinecdoqueG

martes, 13 de noviembre de 2012

Actividad de Revistas Culturales en la Facultad de Sociales

Ayer en el marco de una charla organizada por la Cátedra Klein de Taller de Expresión I (carrera de Comunicación, Facultad de Sociales, UBA): compartimos experiencias de edición autogestiva con compañeres de Revista COMUX, Velociraptors, Alrededores, Quedishu y Ovnibus.








lunes, 15 de octubre de 2012

Adelanto: La Tapa del Número #3


La espera -así como el año- se está terminando. En los próximos días Revista Sinécdoque #3 verá la luz. Por ello, adelantamos finalmente su tapa con una obra genial de Martín Sorgi Arte y Diseño., para que quienes la esperan puedan ir saborándola y preparándose para comerse la revista.

Escriben: Lerner, Portas, D. Diaz, S. Vázquez, Atala, Cingolani, Mazzuchini, Jakubecki, Carballo+Casareto+Risiglione+Ruesta+L. Sánchez+Suárez+Ventieri+Wasinger, Zuccala, Sapoznikow, Fernández Fuks, P. Vázquez, Vinelli, Falzone, P. Echaniz, N. Israel, Perez Rial+Bellucci, Zuain, Abreu, Mónaco, Rives, Conti, Gombi, Fernández Cordero, Rosko.

Ilustran: Piluqui / M. Pérez Fallik / M. Sorgi / Pepe Flores / M. Migraña / Gente Reversible / M. Castro / M. Costilla / Genghis.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Venta Anticipada para el #3 de Revista Sinécdoque: Horarios en #FSOC!


Lamentablemente, Revista Sinécdoque #3 todavía no está en la calle. Continuamos con la instancia de "venta anticipada" para financiar su salida lo más pronto posible. Quienes quieran reservar el número mediante venta anticipada con descuento pueden escribirnos a revistasinecdoque@gmail.com o por mensaje de Facebook.

Las variantes actuales:
* A $20.- El número 3 de manera anticipada.
* A $40.- Reservar el número 3 de manera anticipada y el número 2, en mano, con descuento.

Quienes no tengan el #2 y lo quieran, todavía quedan y tiene el precio de tapa de siempre $25.- (*)

Ahora te pasamos días y horarios en los que podés encontrarnos para reservarla -confirmando previamente por los medios de contacto- en la Facultad de Sociales: Sede Constitución (Santiago de Estero 1029): LUNES 17 a 19 (aula 114) y 19 a 21 (aula 308); MARTES 19 a 21 (aula 108); MIÉRCOLES 17 a 19 (aula 204) ó 19 a 21 (aula 310); JUEVES 19 a 21 (aula 113). Sede Marcelo T: MARTES 11 a 13 (aula 308).

Escriben: Lerner, Portas, D. Diaz, S. Vázquez, Atala, Cingolani, Mazzuchini, Jakubecki, Carballo+Casareto+Risiglione+Ruesta+L. Sánchez+Suárez+Ventieri+Wasinger, Zuccala, Sapoznikow, Fernández Fuks, P. Vázquez, Vinelli, Falzone, P. Echaniz, N. Israel, Perez Rial+Bellucci, Zuain, Abreu, Mónaco, Rives, Conti, Gombi, Fernández Cordero, Rosko.

Ilustran: Piluqui / M. Pérez Fallik / M. Sorgi / Pepe Flores / M. Migraña / Gente Reversible / M. Castro /  M. Costilla / Genghis.

(*) = Ésta, en particular, es la única opcion que se puede adquirir en los puntos de venta que figuran en el blog: http://cor.to/conseguila - para las variantes con descuento sólo combinando por mail o por mensaje de Facebook

lunes, 30 de julio de 2012

Nuevo Punto de Venta de Sinécdoque #2: La Barbarie

Esperando la salida del ansiado número 3, sumamos un nuevo Punto de Venta para Revista Sinécdoque #2:

- Bar Cultural Autogestionado "La Barbarie"  - Humberto Primo 1290 (esq. Santiago del Estero), Constitución, a pasitos dela Facultad de Sociales - UBA. 




Se suma a:
  • Librería "Vivaldi" - Santiago del Estero 998 - Constitución (Esquina Carlos Calvo - en diagonal a la Facultad de Sociales de la UBA)
  • Librería "Barrilete Libros"  - Condarco 90, Flores (A mts de la estación Flores del Sarmiento y a media cuadra de Rivadavia)
  • Librería "El Aleph", Corrientes 4790 (y Ángel Gallardo). Teléfono: 48751248.
  • Libreria y Fotocopiadora "El Zócalo" - Franklin 15 (Frente a la entrada por esa calle de la ex-sede de la Facultad de Ciencias Sociales, actual CBC de Parque Centenario)
  • Libreria "Biblos" - Puan 378 [A una cuadra de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA]
  • Espacio Moebius - Bulnes 658, Almago/Abasto [a pasos de Av. Corrientes]
  • Librería La Libre - Bolívar 646, San Telmo
  • Librería de Mujeres - Pasaje Rivarola 133 -altura Bmé. Mitre 1300-, Congreso.
  • Librería Mil Grullas - Malabia 1968, Palermo.
  • Librería "Páginas Libres" - Santiago del Estero 1112 (esquina Humberto Primo)
  • Punto de Encuentro de Revistas Culturales - Corrientes 3307 (casi Agüero), Abasto, a 20 metros del shopping.
Para suienes quieran suscribirse o reservar el número 3 mediante venta anticipada con descuento pueden escribirnos a revistasinecdoque@gmail.com o por mensaje de Facebook

lunes, 23 de julio de 2012

Viernes 27/7, 20 a 22 hs - Venta Anticipada de Sinécdoque 3

Para quienes gusten de reservar su Sinécdoque #3 anticipada o suscribirse a dicha publicación. Pueden acercarse el día Viernes 27 de Julio, de 20 a 22 hs. en La Barbarie (Santiago del Estero esquina Humberto Primo, a pasitos de la sede Constitución de la Facultad de Cs Sociales - UBA)

domingo, 8 de julio de 2012

Venta Anticipada y Suscripciones para el número 3

Para quienes consultaron durante los últimos días: Revista Sinécdoque #3 todavía no está en la calle. Estamos en estos días por venir realizando la habitual instancia de "venta anticipada" y suscripciones para financiar su salida lo más pronto posible.

Quienes quieran suscribirse o reservar el número mediante venta anticipada con descuento pueden escribirnos a revistasinecdoque@gmail.com o por mensaje de Facebook.

Las variantes existentes:
* A $20.- el número 3 de manera anticipada.
* A $40.- Suscripción a números 3 y 4.
* A el "Combo": $60.-, Suscripción a números 3 y 4 y el número 2 en mano con descuento.

Quienes no tengan el #2 y lo quieran, todavía quedan y tiene el precio de tapa de siempre $25.- (ésta, en particular, es la única opcion que se puede adquirir en los puntos de venta que figuran en el blog: http://cor.to/conseguila - para las variantes con descuento sólo combinando por mail o por mensaje de Facebook)

Escriben: Lerner, Portas, D. Diaz, S. Vázquez, Atala, Cingolani, Mazucchini, Jakubecki, Carballo+Casareto+Risiglione+Ruesta+L. Sánchez+Suárez+Ventieri+Wasinger, Zuccala, Sapoznikow, Fernández Fuks, P. Vázquez, Vinelli, Falzone, P. Echaniz, N. Israel, Perez Rial+Bellucci, Zuain, Abreu, Mónaco, Rives, Conti, Gombi, Fernández Cordero, Rosko.

Ilustran: Piluqui / M. Pérez Fallik / M. Sorgi / Pepe Flores / M. Migraña /Gente Reversible / M. Castro/ M. Costilla / Genghis.

viernes, 29 de junio de 2012

Dos nuevos puntos de venta para Sinécdoque #2

Esperando la salida del número 3, sumamos dos nuevos Puntos de Venta para Revista Sinécdoque #2:

- Librería "Páginas Libres", Santiago del Estero 1112 (esquina Humberto Primo)
- Punto de Encuentro de Revistas Culturales, Corrientes 3307, casi Agüero, barrio Abasto, a 20 metros del shopping.

Se suman a:
  • Librería "Vivaldi" - Santiago del Estero 998 - Constitución (Esquina Carlos Calvo - en diagonal a la Facultad de Sociales de la UBA)
  • Librería "Barrilete Libros"  - Condarco 90, Flores (A mts de la estación Flores del Sarmiento y a media cuadra de Rivadavia)
  • Librería "El Aleph", Corrientes 4790 (y Ángel Gallardo). Teléfono: 48751248.
  • Libreria y Fotocopiadora "El Zócalo" - Franklin 15 (Frente a la entrada por esa calle de la ex-sede de la Facultad de Ciencias Sociales, actual CBC de Parque Centenario)
  • Libreria "Biblos" - Puan 378 [A una cuadra de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA]
  • Espacio Moebius - Bulnes 658, Almago/Abasto [a pasos de Av. Corrientes]
  • Librería La Libre - Bolívar 646, San Telmo
  • Librería de Mujeres - Pasaje Rivarola 133 -altura Bmé. Mitre 1300-, Congreso.
  • Librería Mil Grullas - Malabia 1968, Palermo.
Para suienes quieran suscribirse o reservar el número mediante venta anticipada con descuento pueden escribirnos a revistasinecdoque@gmail.com o por mensaje de Facebook

jueves, 28 de junio de 2012

“El kirchnerismo es un modelo absolutamente posmoderno”
Eduardo Grüner entrevistado en Revista Sinécdoque, número 3.

Cada vez más cerca*

Escriben: Lerner, Portas, D. Diaz, S. Vázquez, Atala, Cingolani, Mazucchini, Jakubecki, Carballo+Casareto+Risiglione+Ruesta+L. Sánchez+Suárez+Ventieri+Wasinger, Zuccala, Sapoznikow, Fernández Fuks, P. Vázquez, Vinelli, Falzone, P. Echaniz, N. Israel, Perez Rial+Bellucci, Zuain, Abreu, Mónaco, Rives, Conti, Gombi, Fernández Cordero, Rosko.

Ilustran: Piluqui / M. Pérez Fallik / M. Sorgi / Pepe Flores / M. Migraña /Gente Reversible / M. Castro/ M. Costilla / Genghis.

(*) = Para quienes consultaron durante los últimos días: Revista Sinécdoque #3 todavía no está en la calle. Quienes quieran suscribirse o reservar el número mediante venta anticipada con descuento pueden escribirnos a revistasinecdoque@gmail.com o por mensaje de Facebook-


domingo, 24 de junio de 2012

Revista Sinécdoque, número 3. Cada vez más cerca.


"Quiero comerme la política"
Revista Sinécdoque, número 3. Cada vez más cerca.
Historiadores / Filosofía Medieval / Eternauta / Cultura Libre / Géneros / Improvisación / Comunidad / Performance / Educación / Peronismo / Fotografía / Memoria / Arte / Avatar / Grüner / Cuentos / Poesías / Reseñas

viernes, 22 de junio de 2012

Revista Sinécdoque Nº2 | Autores e Ilustradores


Escriben

Emanuel Alegre (1978, Lomas de Zamora, Buenos Aires) Nació en Lomas de Zamora hace 33 años. Depués de eso hizo de todo un poco y de poco nada. Todo lo demás es mentira.

Gisele Calvo (1986, Hurlingham, Buenos Aires) Acelerada. Escribe para estar y no estar, ser y no ser. No es distraída, tiene atención preferencial.

Nicolás Canedo (1985, Ciudad de Buenos Aires) Docente de Semiología (CBC - UBA), Semiótica de los medios II (FSOC - UBA) y Comunicación y Seguridad (UNLA); detective privado.

Florencia Colangelo (1985, Boedo, Ciudad de Buenos Aires) estudiante de Ciencias de la Comunicación. Piensa: ¿sólo basta con una piedrita y la punta de un zapato? Puede ser. Agregaría: una lapicera (o dos). Todavía no sabe nadar, pero va a intentarlo.

Mariana Costa (1984, Quilmes, Buenos Aires) Bernalense de pura sangre. Deambula como estudiante hace años, no se da por vencida. Intenta producir radio, escribir, y actualmente cocinar. Lo único que puede afirmar, es que lee.

Bárbara Gallardo (1988, Ciudad de Buenos Aires) Libertarix. Lectora empedernida, poco metódica, sufre de cretinismo topográfico (perderse a la vuelta de la casa). Ama los debates. Sostiene que Comunicación es compartirse con el otro.

María Florencia Guerrero (1987, Ciudad de Buenos Aires) Estudiante de Ciencias de la Comunicación,  UBA.  Escritora intermitente y fotógrafa (casi) autodidacta. Aplica a cuanto contexto puede, la perspectiva foucaultiana sobre el poder. No entiende cómo puede haber gente a la que no le gusten los pickles y el agua tónica. Compra libros citados en las notas al pie. Sus sobrinos y el sonido de un charango, la ponen de buen humor.

María Alicia Gutíerrez (1954, Santa Rosa, La Pampa) “testimonio dibujado / voz en cenizas / silencio, silencio / no se puede nombrar / no alcanza / el infinito alfabeto de las infinitas palabras de las infinitas lenguas” (M.A.G., inedito 2010)

Santiago Kahn [Genghis] (1985, Flores, Ciudad de Buenos Aires) Ateo, antipatriarcal, tecnófilo, neo-cookista- gramsciano y girouxista. Educador popular, docente universitario, investigador-estudiante, y otras etiquetas más, pero ante todo: hincha de Ferro.

sofía luppino (1986, Tres Arroyos, Buenos Aires) Actualmente se dedica a fomentar el punk rock entre niñxs de escuela primaria. no cree en el vegetarianismo ni en la paz mundial. tiene una extraña fascinación por las monjas y un temor creciente a las palomas.

Julián Mónaco (1987, Ciudad de Buenos Aires) Se jacta de haber enemistado a los perros y los gatos. Su abuelo inventó los puntos suspensivos.

Nicolás Núñez (1986, Prov. de Bs. As.) Militante de la Juventud de Izquierda Socialista. Hoy parte de la Mesa Ejecutiva de la FUBA, como Secretario de Relaciones Obrero-Estudiantiles. Estudiante de Comunicación y músico los domingos. Da cuenta de que se responsabiliza exclusivamente a título personal de lo aquí publicado, y se disculpa por no saber presentarse de forma más amena.

Gonzalo Penas (1986, Ciudad de Buenos Aires) Estudiante de Ciencias de la Comunicación, UBA. Una víctima de la espera. Un militante del amor. En 2010 publicó “Descongestión”, su primer libro de poesías, editado por La Parte Maldita.

Alejandro Pisera (1985, Ciudad de Buenos Aires) No importa quién  habla, insiste.

Claudio Risiglione  (1986, Ciudad de Buenos Aires) Profesor de historia, periodista deportivo, artesano, electricista, encuestador, cantante en la ducha, escritor en soledad. Porteño de nacimiento, bolsonés por opción. Todavía no halló ningún gnomo… Pero que los hay, los hay…Azul, montañas, Pescado Rabioso, Riquelme, cerveza en verano, vino en invierno, ravioles con bolognesa, mis amigues, las fiestas, los abrazos.

Natalia Romero (1985, Bahía Blanca, Buenos Aires) Natalia nació el 21 de febrero de 1985 en la ciudad de Bahía Blanca. Hija de Silvia y Norberto. Vive en Buenos Aires donde cursa la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA. Asiste al taller de poesía de Romina Freschi desde 2007. Publicó en la Antología poética “Gratis” (2007), “Ama-Zonia 3.0 Realidad Real” (2008) y la plaqueta “O en última instancia es esto”, Colección Dale! (2009), en editorial Pájarosló. Integra la tercera antología de Poesía Manuscrita. Participa escribiendo reseñas en Leedor.com. “Elijo” es su primer libro de poesía, editado por Ediciones La Parte Maldita (2011). Blog: nataliaromeropoesia.blogspot.com

Sofìa Sagle  (1985, Garin, Buenos Aires) Desde hace un par de años vive en Capital Federal. Cree que Almagro es todo lo porteña que quisiera ser. Dice entusiasta que esta terminando de cursar la carrera de Cs de la Comunicación y empezando el profesorado en Comunicación Social. Sin embargo, probablemente sea antes Profesora que Licenciada. Tiene unas líneas de más en la mano derecha. También junta diarios.

María Victoria Sastre Echarri (1982, Ciudad de Buenos Aires)              Es docente y bibliotecaria.

Gastón Sena (París, 1871 – Kronstadt, 1921) luddita, acéfalo, ignorante. Ha ensayado innumerables maneras de hacerle sabotaje a la máquina al tiempo que ha caído en la cuenta de su adicción maquínica. Desquiciado, delirante, que ha caído en la cuenta de su adicción maquínica. afirma no saber quién acuña éstas palabras. Se lo ha escuchado vituperar los siguientes disparates: “es preciso abandonar toda ®, hurtarse a lo aplanado siguientes disparates: “es preciso abandonar toda ®, hurtarse a lo aplanado de la equivalencia generalizada, desarmar la organización humana del cuerpo, enloquecer las facultades, desarreglar los sentidos, hacer experiencia de lo que nosotres puede, pero sobre todo alborotar estas palabritas, enfiestarlas”.

María Lujan Tilli (1985, José C. Paz, Conurbano Bonaerense) Estudiante de la Licenciatura y el Profesorado de Ciencias de la Comunicación en la UBA. Periodista. Poeta. Paceña por azar y re-elección. Analógica, hiperbólica, libertaria. Esencialmente esencialista.

Pablo Vázquez (1989, Ciudad de Buenos Aires) La literatura está donde no se la busca. Pablo se pasa la vida creando métodos perversos para llamarla y torturarla. Él diría: me calienta pero no me da bola.


Ilustran

Nicolás Contreras (1987, Ciudad de Buenos Aires). Nació, se desarrolló, estudió en el Rogelio Yrurtia y dibujó.

Matías Costilla (1985, Monte Grande, Buenos Aires) Insomne y soñador, visionario y detallista. Dedicó algunas tardes de su vida a las artes plásticas desde que su maestra de sala de 5 le dijo que sus dibujos “eran lindos”. Abarca mucho; aprieta poco. Suele frecuentar los pasillos de la UBA como alumno regular.

Juan Di Loreto [Chara] (1979, Tres arroyos, Buenos Aires) Dibuja y escribe, no por las partes sino por el todo.

eme-dé (1988, Tres Arroyos, Provincia de Bs. As.) Puto, trava, torta, trans. Forma colores en blanco y negro.

Florencia Ferrari Milano (1987, Mar del Plata, Buenos Aires) Marplatense, estudiante de Diseño de Indumentaria, UBA. Jugando con la Mano izquierda.

Pepe Flores (1956, Ciudad de Buenos Aires  ) Arquidiestro, (wikipedia: arquitecto que dibuja con la mano derecha) Se escapa a la terraza del geriatrico a dibujar, recien tomò conciencia de su edad cuando fue a sacarse la verruga que le salio en el ojo, y le avisaron que era una lagrima fosilizada.

Pepe Lumpen  (1985, Resistencia, Chaco) No le gusta esta parte de la revista.

Carolina Pastorella (1986, Ciudad de Buenos Aires) Profesora de Artes Visuales, Estudiante y Exploradora del grabado, la ilustración, y sus variantes comunicacionales.

Florencia Pastorella (1984, Ciudad de Buenos Aires) Es Feminista, docente de plástica en escuelas primarias y estudiante de la Licenciatura en Artes Plásticas (UBA). En sus proyectos y producciones intenta mezclar estas tres perspectivas, con las que se construye día a día.

Adriana Peralta [Magdalena Migraña] (1989, Asunción, Paraguay) No le gusta hablar de ella, le cae re pesado pero supone que contar de uno al mundo es una necesidad humana y capaz por eso hace comics y dibujo. Dice que hay una frase que dice que lo mismo, al no poder pensarse como lo otro, se transforma en lo único. Afirma que la ilustración abre espacios en la mente que supone hace que dejen de pensar como siempre o en lo de siempre, capaz por eso le gusta a la gente. Cuando no da vueltas para no hablar de ella misma postea cositas acá: www.magdalenamigranha.wordpress.com

Max Perez Fallik (1986, Ciudad de Buenos Aires) Ya desde pequeño, manifestando innegables tendencias al polirubrismo, incursioné torpemente en el mundo de la historieta y el humor gráfico. Cierto es que tuve una formación autodidacta (es decir, tuve un pésimo maestro) lo cual hace que mis dibujos sean angustiosamente imperfectos; aún así, me le atrevo a la publicación. Editamos, junto a gente amigable, Comux, una zarpada revista de historietas universitaria. Chequéenla.

Lautaro Savedra [Laucha] (1988, Boedo, Ciudad de Buenos Aires)      Una vez en una clase de Comunicación 1 Carlos Mangone dijo: “los trotskistas no tenemos sentido del humor”. No dice que su humor es “faaa que gracioso” pero por ahi pasa la cosa. Trotskista e hincha de Platense. Vive en el barrio de Boedo y hace historietas desde que es chiquito. Afirma que es todo un honor estar en estas paginas y aprovecha este espacio para agradecer la convocatoria.

miércoles, 20 de junio de 2012

Revista Sinécdoque Nº2 | "Mortero Sánchez" (Escribe Emanuel Alegre / Ilustra Genghis)


Mortero Sánchez
Escribe Emanuel Alegre
Ilustra Genghis

Harry Greb, Rocky Marciano, Kid Gavilan, Jake LaMotta, Carmen Basilio, Gene Fuller, Carlos Monzón, y hasta Marvelous Hagler. Esos sí eran boxeadores. Tipos que subían al ring sólo a ganar, pero no ganar fama o dinero sino a ganarle al otro, al contrincante. Subir para hacer de una pelea algo más allá del deporte, algo que tenía que ver con el orgullo y el honor. Estos tipos nacieron en el tiempo equivocado. Si en vez de nacer en el siglo 20 hubiesen nacido en Grecia, hubieran ganado fama y un par de coronas de laureles, hubiesen sido semidioses, tendrán poemas cantados en su honor. En vez de eso, el siglo 20 los dejó seniles, viejos, tirados en un cuarto hasta que murieron, con alzheimer y problemas de visión. Y no me vengan con esos boxeadores que ganan millones y se venden en cualquier round. ¿A ver si un Shane Mosley podría haber peleado como lo hizo Harry Greb con un brazo quebrado toda una pelea, o como Chuvalo que terminó estoicamente el asalto con la mandíbula quebrada? El dinero mató al box.
Puede que todo lo que digo suene medio a fanático, pero no es mi culpa.
Si tu viejo cuando cumplís los 10 años te lleva al club Ferrocarril Oeste a ver a dos tipos dándose tortazos durante 15 minutos (duró sólo cinco rounds) en vez de llevarte a pescar o alguna de esas pelotudeces que hacen los padres cuando creen que pueden hablar con vos y que vas a entender algo de una conversación que dicen ser hombre a hombre, es comprensible que piense así.
Pero no me quejo. Seguí acompañando a papá a todas las peleas a las que él iba al club Ferro, Asociación de Box, a la Federación de Box y hasta al Luna Park.
Por esa pasión, tanto mía como de mi viejo, hace un año, a veinticinco de la noche en que un campeón perdió por puntos, perseguí un fantasma en un bar de Longchamps. Estaba en El Clarito tomando un cinzano, aprovechando un franco del trabajo que me había tomado sin preguntarle a nadie. Miraba a los parroquianos de las dos de la tarde como tomaban su vino o su Legui y discutían sobre temas que rayaban con lo incoherente. Le pegué un par de sorbos más al cinzano y un chorro de soda para alargar el tiempo. Boludeando de esta manera fue cuando lo ví. Emilio Leopoldo Sánchez estaba acodado tomando un líquido del color del té, pero con muchísimos más grados de alcohol. Sánchez. No podía ser él. Pero por otra parte, ¿por qué no?
Lo conocí en el Luna Park, en los ‘60, cuando tenía doce años. Acompañaba a mi viejo a ver una pelea de fondo de dos semipesados. Uno era Sánchez, el otro tipo no recuerdo cómo se llamaba, sólo recuerdo lo que pasó cuando sonó la campana: los dos corrieron al medio del ring como si se hubiesen apostado la vida. Creo que en el primer round no pasó nada, punteos, algún que otro gancho al cuerpo, un cross perdido por ahí. Pero el segundo asalto fue una batalla con todas las letras. El otro tipo comenzó a puntear a Sánchez, hostigándolo, entonces Emilio retrocede a las cuerdas pero se gira siempre antes de llegar. El otro comienza a impacientarse porque todos los golpes que le lanza a Sánchez, éste los esquiva o los bloquea. Y justo como si esperase que la campana estuviese por sonar, Sánchez le larga un uppercut que nadie sabe de dónde lo sacó y le hace sonar la quijada al otro. Mi viejo siempre me discutió que no, pero yo sigo afirmando hasta hoy que los dos pies del tipo se levantaron del piso. Y campana y el otro que medio tarambana no puede encontrar la esquina. Mi viejo se pone a hablar con otro tipo que estaba al lado si Sánchez era uno que había peleado la semana pasada en Ferro o si lo entrenaba Spagnolo o si era un tapado que trajeron equivocados porque el otro tipo estaba ahí de pelear por el sudamericano. Ellos hablaban y yo no podía sacarme de la cabeza la imagen de un brazo fantasma, de ese tercer puño oculto que Sánchez le planta en la jeta al otro. La campana acabó con toda discusión. Sánchez y el tipo salen al centro del ring y tras chocar guantes, vuelven al mismo juego de antes. Sánchez retrocediendo y el otro medio acobardado va tomando coraje y casi al final del round se le anima y le pelea de adentro. Y otra vez ese tercer brazo que nadie sabe de dónde lo saca, pero ésta vez sale como un gancho al estómago que dejó al otro cayendo como una bolsa de papas en cámara lenta. Todos nos quedamos callados. Creo que nunca el ruido de una campana tuvo tanto silencio alrededor. Mi viejo no decía nada. Y yo miraba alternadamente al tipo tirado en el ring boqueando buscando aire y a Sánchez que se iba a su rincón cómo si no hubiese ido mas que a pasear al centro del ring y no encontró nada interesante. Al otro lo llevaron a la rastra a su rincón. “Listo, tiran la toalla”, dijo el hombre que estaba hablando antes con mi viejo. Pero no. Sonó la campana y lo mandaron a pelear nomás. Qué paliza que recibió ese pobre tipo. Sánchez era una máquina de tirar golpes: uppercuts seguidos de ganchos, cross de derecha y uno de izquierda que daban la sensación que mantener por la fuerza al tipo parado, como si los golpes fueran su sostén. Y ahí, como siempre, antes de terminar el round, al borde de la campana, lo dejó caer como un muñeco de trapo, pero esta vez con un gesto caballero: lo dejó tirado cerca de su rincón.
Lógico que Sánchez ganó por KO. Las otras peleas de esa noche fueron opacas. No porque lo boxeadores fueran malos, sino, porque todo el mundo se quedó detenido en Sánchez y sus golpes precisos y rápidos. Yo miraba los rostros de la gente y en todos se adivinaba la misma pregunta: ¿Quién carajo es éste tipo?

Recuerdo que al otro día me la pasé en la calle jugando a la pelota y en el colegio, pero a cada rato rememoraba la pelea. Así hasta la noche. Papá llegó de trabajar, le dio un beso desganado a mamá y se vino derecho a la mesa dónde yo estaba haciendo los deberes. Tiró delante mío el diario y empezó a buscar algo en el interior. Me quedé mirándolo con un poco de miedo hasta que se frenó en una página y apuntando con el dedo una foto en la que reconocí a Sánchez, me dijo “mirá”. El cronista relataba la pelea y anunciaba que un nuevo campeón había nacido. Subí la vista hasta el título y entonces algo como un escalofrío me recorrió: “El “Mortero” Sánchez tomó el Luna Park”.  El Mortero. Miré a papá y me sonrió. Comprendí que desde ese día mi viejo iba a seguir paso a paso la carrera del Mortero, y que yo, la iba a seguir junto a él.
Desde esa noche no hubo aparición de Sánchez en los rings en la que no estuviésemos presentes. Cada pelea era lo mismo: defenderse, buscar las cuerdas pero no llegar a ellas y sacar un par de manos en los primeros rounds hasta que el tipo estaba medio tarambana y dejarlo en la lona tras una paliza. Y siempre la misma actitud, ir hasta su rincón como si nada, ni siquiera festejar cuando el réferi lo anunciaba ganador. Él no festejaba pero nosotros lo hacíamos por él. Nos volvíamos a Constitución hablando de la pelea, mi viejo me contaba de viejos boxeadores a los que Sánchez le recordaba y en la estación nos comíamos una porción de pizza bien aceitosa, yo coca, papá un vaso de vino y soda, y después a casa, en tren, casi siempre yo durmiendo contra el hombro del viejo mientras él pensaba, seguro en Sánchez.
Todo siguió igual durante casi un poco más de un año y medio. Entonces apareció Eugenio Linares, El Artillero.
Esa noche fatídica la pelea fue en la Federación de Box. Parecía un trámite más de Sánchez  para poder llegar al título. Como de costumbre presentan a Sánchez, los aplausos de los admiradores que había logrado en tan poco tiempo, el réferi que lo saluda, y entonces, lo nombraron. Eugenio Linares. La platea completa se dio vuelta para verlo y la sorpresa fue compartida por todos. Físicamente era la réplica de Sánchez. No su rostro o su pelo sino su físico y su manera de andar: como cansado, mirando hacia delante pero sin un destino fijo. Sólo mirando como quién lo hace para ver por donde va. Cuando estuvieron los dos enfrentados sobre el ring y mientras el réferi les enumeraba las reglas, alguien a mi lado dijo que Linares era casi el doble de Sánchez, excepto que Linares era zurdo. Miré a mi papá, él también había escuchado el comentario y miró atento y preocupado hacia el ring.
Campana e inicio de la pelea. El primer round se desarolló igual a todos los primeros round del Mortero. Guantes, un poco de ronda y nada más. Pero fue en el segundo round cuando todo cambió como una calle de tierra tras un temporal. Sánchez hacía lo de él, lo estaba midiendo para ponerle un gancho o un uppercut fantasma de esos que todos festejábamos, cuando Linares sacó un gancho con la zurda al hígado de Sánchez y sin darnos tiempo de sorprendernos, lo fulmina con un cross de derecha descendente que le da justo atrás de la oreja. Sánchez se fue directo a la lona mientras todos nos quedamos viendo como Linares  se iba a su rincón despacio, como meditando.
Miré a mi viejo y quise decirle algo, pero supe que sería imposible intentar preguntarle qué es lo que había pasado, él tampoco sabía que ocurría. Así que fijé mi vista en el ring ansiando que Sánchez se pusiera de pie, que hiciera perdurar ese vínculo que mi viejo y yo habíamos forjado alrededor de él. Y lo hizo, se puso de pie envuelto en el conteo de protección, despacio, pensando en lo que había sucedido. El réferi se acercó a preguntar algo a la esquina de Sánchez. El sparring y el entrenador intercambiaron unas palabras y antes de que todos nos repusiéramos de la sorpresa, Sánchez ya estaba camino al centro del ring atendiendo el llamado de la campana. Durante los primeros dos minutos pareció como si nada hubiese ocurrido: guantes, uno que otro punteo pero nada relevante. Entonces el Mortero tomo la iniciativa. Castigó el cuerpo de Linares con unos ganchos veloces que nos hicieron soñar de nuevo con su victoria y nos dio un respiro, pero el Artillero era hábil defendiendo su cuerpo. En una combinación le sacó un cruce que le dio justo en la sien. Sin reponerse, Linares comenzó con su trabajo de desfigurarlo. Sánchez no llegó a escuchar la campana. Un directo al oído derecho lo dejó KO justo cuando intentaba atinarle a Linares uno de sus ganchos mágicos.
La mayoría no se quedó a escuchar al réferi proclamar al ganador. Nos fuimos despacio, junto a una multitud de hombres desilusionados, derrotados. La caída de Sánchez fue también la caída de todos nosotros.
Esa noche, en Constitución, no hubo pizza aceitosa ni dormir apoyado en papá. De regreso a casa mientras pasábamos por las estaciones oscuras, miraba, con la cabeza apoyada contra la ventanilla, de reojo a papá: estaba rígido, mirando hacia adelante, pensando con los ojos bien abiertos.  Y pude adivinar en qué pensaba porque yo pensaba en lo mismo: ¿Cómo podía ser que Sánchez hubiese perdido?
Después de esa noche, las relaciones con papá fueron como antes de que Sánchez apareciera. Venía de trabajar, me saludaba, me preguntaba de compromiso como me iba en el colegio y tras cenar, se acostaba a dormir. Nunca, en esos meses en que Sánchez desapareció de nuestras vidas me invitó nuevamente a un combate ni él concurrió a ninguno. Hasta que llegó una tarde enloquecido como la vez en que me mostró la nota del primer combate de Sánchez. Me tiró el diario y clavó el dedo en un titular: Sanchez-Linares, la revancha por el camino al título. No hubo necesidad de decirnos nada. Nosotros también teníamos nuestra revancha.


Esa noche en la Asociación de Box, mirara adonde mirara, sólo veía a los que noche tras noche habíamos seguido a Sánchez alentándolo, expectantes. Todos habíamos ido ansiando una victoria que nos reivindicase. Las preliminares fueron las mismas que las otras veces: Réferi, musiquita, cerveza, humo y puchos y al reventar al unísono las palmas, la entrada del Mortero. Luego entró Linares y tengo que admitirlo, tuve miedo. Parecía más grande que la última pelea, y no sonreía, parecía que en su cabeza sólo existiera una sólo idea: dejar en la lona a nuestro campeón.
El réferi los enfrentó, les dijo las reglas, y durante ese instante que pareció durar un otoño, ellos estuvieron mirándose como si quisieran hablarse con los ojos y en ese diálogo estuviesen contándose sus vidas. Y sentí un algo dentro mío. Me quedé mirándolos y yo también pude escuchar su diálogo, saber sus vidas y cuando el réferi les dijo choquen guantes puede escuchar la última palabra que se dijeron: hermano.
Entonces llegó la campana. Esta vez no hubo medirse ni tantearse, fueron directamente a matarse. Linares tiraba sin cubrirse los golpes más terribles que vi en toda mi vida, y Sánchez los atajaba o los absorbía y se los devolvía con la misma furia. Al final del primer round Sánchez ya ostentaba el pómulo cortado y Linares un pequeño corte sobre el ojo derecho. El segundo asalto comenzó con el mismo ímpetu, pero esta vez Sánchez hizo algo que nunca le habíamos visto hacer. Buscó la pelea desde afuera e incitaba a Linares empujarlo a las cuerdas. Dos veces hizo lo mismo y siempre con el mismo resultado: una tormenta de golpes azotó los cuerpos de ambos hasta que el réferi los separó. Pero la tercera vez Sánchez hizo algo que nos dejó con la boca abierta. Cuando Linares iba sobre el, el Mortero le descargó tal andanada de golpes al rostro mientras retrocedía que el Artillero avanzaba directamente sobre los puños furiosos de nuestro campeón. Dos veces vimos esto, hasta que el estadio estalló y todos saltaron de sus asientos gritando enloquecidos: en uno de esos golpes de retroceso, Sánchez había alcanzado en pleno la quijada de Linares tumbándolo, pero antes de que pudiera tocar el piso, otro golpe le dio en la oreja derecha y lo dejó tendido como muerto. Todos pensamos que ahí terminaba, que Linares no iba a poder recuperarse antes del conteo, pero demostró que él también era un campeón. Se levantó, despacio, como si lo hubiesen despertado de una siesta y buscó con la mirada a Sánchez. Entonces ambos se miraron, obviando al réferi y asintieron con la cabeza como si ellos fueran los únicos en el club y eso no fuera más que una pelea entre dos viejos amigos en una plaza. No se si sonó o no la campana. Ellos volvieron al centro del ring a darse de nuevo sin tregua. Golpe tras golpe, caída tras caída. Y al final de cada round, cuando volvían a sus rincones, se los veía discutir con sus entrenadores y les pedían con ademanes que les pararan la sangre que manaba de los cortes que iban poblando sus pómulos y sus sienes. Fue en el round ocho cuando Linares pareció terminar definitivamente la pelea. Arrinconó a Sánchez y cuando el Mortero quiso escapar por el costado, el Artillero lo calzó en dos cruces tan bien colocados que pareció arrancarle la cabeza con la potencia de sus golpes. Sánchez cayó arrodillado agarrándose de las cuerdas. Linares se apartó, mirándolo como si le pidiera que se levante, que no se deje ganar así, y Sánchez lo hizo, atontado y perdido pero al fin de pie. El réferi le hizo el conteo de protección y el minuto que quedaba para que termine el round Linares no hizo más que puntear y medirlo, pero sin tirar ningún golpe. Y entonces llegó noveno. Al principio Sánchez parecía como perdido, atontado, y Linares lo respetaba, lo miraba y giraba alrededor, hasta que el Mortero pareció despertarse y volvieron  los golpes. Y pasó el décimo y caímos en el undécimo. Linares y Sánchez volvieron a la carga como si no hubiese nada después de ese round, como si alguien les hubiese dicho que lo que los rodeaba desaparecería luego de que la campana sonase. Y esos fueron golpes más duros que los que se dieron Hearns y Hagler o Holmes y Norton. Ya no había público alrededor, ya no peleaban para contentar a todos los que pagaron una entrada. Se transfiguraron en dos pugilatos olímpicos que buscaban los laureles y tal vez el honor, el simple y primitivo honor.
Y en ese undécimo round cualquiera de los dos podría haber ganado. Pero la suerte sólo podía ser para uno. Y entonces el Mortero acertó un directo a la mandíbula de Linares que lo desplomó. Nuevamente el silencio. Y esta vez Sánchez fue el que quedó expectante, como ansiando que su contrincante se pusiese de pie. Y Linares lo hizo. Como si estuviese saliendo de un mar oscuro se levantó, se puso de pie, primero dudando, pero luego seguro, como una de esas viejas esculturas de luchadores, y asintiendo con la cabeza, haciéndole una señal al Mortero, prosiguieron con su pelea.
Cuando sonó la campana que dio por terminado el round doce, sus rostros habían perdido toda morfología humana. Esa noche fue el fin de la carrera boxística de Sánchez. Dos tarjetas anunciaron un empate, pero una tercera, le dio un punto de ventaja a Linares. No puede haber nada peor que eso. Perder por KO es comprensible para un boxeador, pero por puntos, por la apreciación de un tercero que no transpira ni es castigado sobre un ring, es casi como una burla. El anuncio pareció pasar desapercibido para ambos contendientes. Linares miraba tras esos ojos en compota a todo el mundo como abucheaba o lo vitoreaba; Sánchez no dijo nada, se bajó del ring y se encaminó hacia los vestuarios para nunca más pisar la arena.

Está de más decir que desde esa noche nunca más fui a un encuentro boxístico con papá. Él se contentó con mirarlos por televisión, yo, ya adulto, voy cada vez que la nostalgia me lo permite. Sánchez y Linares desaparecieron prácticamente del mundo. Linares se esfumó y nunca más se supo de él; de Sánchez, salió una notita en un suplemento deportivo de un diario de cuarta que anunciaba que tras la pelea  el ojo izquierdo estaba comprometido por un desprendimiento de retina. En verdad, no me extraña, golpes como lo que se tiraron esa noche  no podían ser recibidos por nadie sin acusar recibo.

Veinticinco años. Y ahí, enfrente mío tenía a Sánchez de nuevo. No es que tuviera la seguridad que era él, pero algo me decía que ese viejo canoso y medio borracho era el Mortero. Me puse de pie y fui hasta la barra pensando en qué carajo iba a decirle.  Pero como si sólo se hubiese dejado ver para despertarme algunos recuerdos de niñez, pagó rápido y salió hacia la avenida.
Cruzo la calle en dirección a esa parte de las vías que no están valladas y por la cual la gente cruza de un lado a otro de Longchamps. Corrí y le grité. Nada. Su apellido se perdía entre el ruido de los autos y los colectivos. Recién llegando a las vías lo alcancé. Mortero, grité. El viejo se paró en seco. No se giró para ver quién lo llamaba, solamente se quedó parado esperando que el pasado lo alcanzara.
-Señor Sánchez…. –dije mirando su espalda. Se giró despacio. Yo jadeaba sin saber cómo continuar. Cuando estuvo de frente a mí instintivamente miré sus ojos: el ojo derecho estaba velado por una película opaca, el izquierdo lloraba sin razón.
-Señor Sánchez…. –intenté de nuevo.
-Lo siento muchacho, usted está equivocado.- Me dijo y se dispuso a seguir caminando. En un reflejo lo tomé del brazo. Me miró fijo a los ojos. Pensé que me iba a dar uno de esos golpes que a tantos habían volteado.
-Usted es Emilio Leopoldo Sánchez, el Mortero. No me diga que estoy equivocado, fui a ver cada pelea suya. Sé que es usted.
Entonces vi lo que realmente había quedado de Sánchez: un viejo casi ciego al que no le interesaba la gloria del pasado.
-No, joven, se de quién habla, pero ese no soy yo. – Le solté el brazo. Pasó un tren. Miré a la gente en las ventanillas. Algunas personas nos miraban: un viejo y un hombre parados al costado de las vías ¿Qué pasaría por la cabeza de esa gente al vernos parados ahí?
-Perdón –le dije.- pensé que era una persona a la que admiré de chico y al que siempre tuve ganas de volver a ver.
El viejo me miró pensativo
-¿Para qué? –me dijo.
-Para preguntarle una cosa.
-Perdone que sea curioso, pero qué hubiera querido preguntarle.
-¿Por qué desapareció?-le dije dudando.
El viejo bajó la vista. Encontró una piedra ovalada y se puso a jugar con la punta del pie. Pasó otro tren en sentido contrario.
-Es simple, pibe. Sánchez no pudo ganarle a su sombra. ¿Para qué iba a seguir?
Pateó la piedra lejos, en dirección a los durmientes, me saludó con ese gesto que le había visto hacerle Linares en la última pelea y se encaminó a cruzar las vías. Vi como se iba. Otro tren pasó. Él quedó oculto tras la formación. Para cuando terminó de pasar el tren, ya no lo veía. Volví al Clarito y le pregunté a Walter si había visto al viejo, si iba siempre a esa hora. Me dijo que no, que no era un parroquiano. Entonces dudé si el viejo al que había visto era Sánchez. Dudé que los campeones vivieran para siempre.